- La Presidenta Claudia Sheinbaum llamó a discutir la influencia de las redes sociales en las elecciones y señaló a La Derecha Diario como ejemplo de redes que pueden generar conversaciones masivas mediante bots y noticias falsas; advirtió que los algoritmos pueden incidir en lo que millones de personas ven y consumen diariamente.
La presidenta Claudia Sheinbaum puso sobre la mesa uno de los nuevos desafíos para los procesos democráticos: la capacidad de las redes sociales para amplificar contenidos, generar artificialmente conversaciones masivas y convertirse en espacios susceptibles de injerencia electoral.
Durante la Mañanera del Pueblo de este miércoles, la mandataria consideró importante discutir el fenómeno, aunque reconoció que una eventual modificación para regularlo ya no podría aplicarse al próximo proceso electoral. Como ejemplo, mencionó la operación regional de La Derecha Diario, medio cofundado por el consultor argentino Fernando Cerimedo, actualmente sujeto a distintos procesos penales en Bolivia.
Sheinbaum pone los algoritmos en el centro del debate electoral
La Presidenta sostuvo que las redes sociales se han convertido en una de las principales fuentes de información de la población, incluso por encima de medios tradicionales como la televisión y la radio, lo que incrementa el impacto que pueden tener sus mecanismos de distribución de contenido.
“Si es importante eso su momento, ya no se puede para esta elección, discutir por lo menos, porque es un espacio (las redes) para injerencia”, señaló.
Sheinbaum apuntó particularmente hacia el funcionamiento de los algoritmos, debido a que son éstos los que determinan buena parte de los contenidos que aparecen frente a cada usuario y cuya operación, sostuvo, no siempre es transparente.
“Está demostrado que los algoritmos, que orientan lo que tú ves, promueven por lo menos la adicción, eso se demostró en un juicio en Estados Unidos. Y no se sabe hasta donde… o bueno en algunos casos sí, hay casos que se han denunciado de intromisión de elecciones. La verdad es que la gente se informa cada vez mas por redes sociales que incluso la televisión y la radio”.
El planteamiento presidencial apunta así a cómo se construyen y amplifican las conversaciones políticas en internet, particularmente cuando intervienen operaciones coordinadas capaces de colocar determinados contenidos frente a miles o millones de usuarios.
La Derecha Diario, el ejemplo señalado por Sheinbaum
Para explicar el alcance del fenómeno, Sheinbaum retomó el caso de La Derecha Diario, proyecto digital relacionado con Fernando Cerimedo que tiene presencia en diferentes países latinoamericanos.
La Presidenta describió una operación basada en la articulación entre distintas cuentas y plataformas para instalar temas y multiplicar contenidos en periodos muy cortos, particularmente mediante el uso de cuentas automatizadas.
“La Derecha Diario es un medio que funciona no sólo en México, opera en prácticamente toda América Latina, y este medio se vincula con otras redes para generar opinión. Tienen esquemas, a través de robots, donde en muy poco tiempo pueden generar una conversación masiva en una red social mediante una noticia falsa e influyen en la decisión de las personas para elegir a una u otra persona.»
“Lo que más llama la atención ahora de este juicio, es que uno de los socios de La Derecha Diario (Cerimedo) intentó matar a su esposa. Y tiene vínculos con muchos mexicanos, dicho por ellos, o por lo menos fueron contratados, dicho por ellos”.
Sobre Cerimedo existe actualmente una investigación penal en Bolivia. Un juzgado ordenó en agosto su detención preventiva por 180 días dentro de una investigación por presunta tentativa de feminicidio contra su expareja. Posteriormente se abrieron otros procedimientos, entre ellos uno por presunto enriquecimiento ilícito, y la Fiscalía boliviana informó en septiembre de otra imputación por violencia familiar o doméstica. Cerimedo ha negado las acusaciones en su contra.
Bots, dinero y conversaciones políticas artificiales
Sheinbaum sostuvo que actores políticos de derecha destinan recursos a construir tendencias mediante redes sociales, una práctica que, desde su perspectiva, trasladó al terreno digital mecanismos de influencia que anteriormente operaban principalmente a través de otros medios de comunicación.
El señalamiento no apareció por primera vez este miércoles. El pasado 8 de septiembre, la mandataria planteó que el Congreso podría investigar si Cerimedo y su red tuvieron algún grado de influencia sobre la opinión pública mexicana mediante plataformas digitales. En aquella ocasión mencionó también a Javier Negre, vinculado con La Derecha Diario.
El punto central es la capacidad tecnológica para alterar artificialmente la dimensión de una conversación: una cantidad limitada de operadores puede utilizar cuentas automatizadas para reproducir mensajes y conseguir que un contenido parezca tener una presencia mucho mayor de la que tendría mediante interacciones exclusivamente orgánicas.
Precisamente por ello, Sheinbaum colocó la discusión más allá de qué partido o corriente política utiliza las plataformas y apuntó hacia la necesidad de analizar cómo funcionan los algoritmos, quién controla las principales redes y qué mecanismos podrían utilizarse para intentar incidir en decisiones electorales.
“Informar, informar, informar”
Frente a la velocidad con la que puede circular una información falsa, la Presidenta sostuvo que una de las respuestas debe ser ofrecer información pública, argumentos y rendición de cuentas.
“¿Qué es lo importante? Informar, informar, informar. Por eso la mañanera es tan importante, por eso les molesta tanto, porque de una u otra forma, sea que se ve toda la mañanera, un pedacito o se comparta, llega a millones de personas todos los días. Y se dan argumentos, porque si no hay argumentos, damos información, qué hacemos, rendición de cuentas y abrimos al debate público las ideas”.
El planteamiento coincide con una posición que Sheinbaum había expresado previamente frente al uso político de las plataformas: responder a contenidos falsos mediante información y abrir una discusión sobre posibles reglas para impedir que las herramientas digitales terminen desplazando la decisión ciudadana.
La discusión adquiere otra dimensión conforme se aproxima el siguiente proceso electoral. Para Sheinbaum, regularlo ya no sería viable para esa elección, pero analizar desde ahora el poder de los algoritmos, las operaciones con bots y las posibles redes de influencia política resulta necesario ante un escenario en el que cada vez más ciudadanos reciben información electoral directamente desde sus teléfonos.









