J. Arturo García / @SoyArturito
(31 de julio, 2013).- El caso de Feliciano, el niño de Tabasco que fue humillado por un funcionario público, abrió una brecha que dejó entrever la actual situación en que aún subsisten las poblaciones indígenas que migran a las zonas urbanas de México en busca de trabajo.
Ante ese escenario, Adriana Poblano, presidente del Consejo de los Pueblos y Barrios Originarios de la Ciudad de México, soltó: “En México, en relación con otros países de América Latina, los indígenas todavía son objeto de discriminación y exclusión de la vida pública y, sobre todo, sólo son vistos como mano de obra barata. Lamentablemente vivimos en un país donde el sistema indígena sigue siendo menospreciado”.
Para la especialista, casos como el de Feliciano se pueden observar en prácticamente todo el país. En entrevista con REVOLUCIÓN TRES PUNTO CERO, Adriana Poblano reseñó que, para no ir tan lejos, en la Ciudad de México es común ver a los niños indígenas vender dulces y cigarros, como sucedió con el niño tzotzil humillado por realizar esta actividad en el estado sureño.
“En relación con la discriminación y exclusión social de comunidades indígenas, la más terrible es la de los niños, pues trabajan en las calles vendiendo dulces”, señaló la especialista. “El Consejo ha indicado que la Ciudad de México no tiene una política pública para atenderlos. No existe un diagnóstico sobre estas comunidades”.
México, igualmente en comparación con otros países de América Latina, explicó Poblano Ramos, no ha integrado en la agenda pública de las secretarías de gobierno la situación de las comunidades indígenas, además de que su riqueza cultural no es valorada por la mayoría de los mexicanos.
“Los indígenas que llegan a los centros urbanos terminan viviendo en las zonas más marginadas, realizando las tareas más difíciles, dedicándose al comercio en vía pública y cediendo ante la invasión de productos chinos que son permitidos por el propio gobierno”, abundó.
Países como Bolivia, Perú, El Salvador y Guatemala han revivido la atención de los pueblos indígenas, pero “México no ha podido a pesar que ellos son el origen de nuestra nación”.


