Las élites no se acomodan, no se adaptan, no lo soportan. Están viviendo tiempos extraños, tiempos inéditos. Sus estrategias de antaño no les están funcionando. Y esto las tiene desconcertadas, desquiciadas, desesperadas. Y esa desesperación las está llevando a ya ni siquiera guardar las formas hipócritas que acostumbraban. Gritan, manotean, mienten descaradamente sin disimulo ni maquillaje. Sus disfraces y máscaras son cada vez de peor calidad. No logran ocultar su verdadero rostro. Dejan al descubierto partes que preferirían mantener escondidas. Algunos, incluso, están optando por quitárselos y mostrarse tal como son, por desnudarse sin pudor. Lo hacen inconscientemente o tal vez con la pretensión de modificar así esa nueva realidad que les cayó encima con las elecciones de 2018 y que no acaban de comprender.
Pero esos desnudos no son artísticos. No son subversivos. No son deseables. No son bellos. No son sanos para la vida pública.
Por el contrario. Son grotescos, obscenos, feos, contaminantes. Son stripteases sucios.
Los políticos pripanistas y sus voceros en los grandes medios han sido incapaces de derribar la popularidad del mandatario que fue electo en una de las votaciones más legítimas y legales de la historia de México. Peor aún para ellos: la fuerza popular que ha adquirido gracias a sus decisiones tomadas en favor del pueblo que lo eligió lo han llevado a incrementar la magnitud de las reformas legales que pretende llevar a cabo para devolver al pueblo de México sus bienes, sus recursos, su soberanía, su dignidad, los cuales le fueron arrebatados en los sexenios anteriores por los empleados políticos de los grandes intereses económicos.
Esto ha obligado a las grandes empresas a ocupar la arena pública, enseñando sin ambages quién maneja los hilos de los políticos de la oposición, con el propósito de impedir que tengan lugar cambios legislativos que afecten los enormes e injustos privilegios obtenidos gracias a la complacencia de expresidentes, legisladores, jueces y otros funcionarios. No importa que para ello tengan que chantajear de la manera más burda y echando mano de los argumentos más inverosímiles y engañosos. Es el caso de General Motors que – envolviéndose en la bandera “ecologista” y adoptando el único argumento que luce un poco presentable, más que nada por su repetición cansina, dándole cierto aire a la oposición al debatir con los expertos de la 4T sobre el tema de la iniciativa de reforma eléctrica de AMLO presentada al Congreso – advirtió que si México no usa energías limpias, renovables (léase en realidad: energías generadas por privados), retirará sus inversiones del país. Dado que en este asunto la oposición no ha podido convencer a la gente sobre las bondades del saqueo permitido por la reforma de 2013, que ahora quiere modificar el presidente, la empresa fabricante de vehículos, una de las beneficiadas por las leyes y políticas pripanistas en diversos ámbitos, ha tenido que salir al quite asustando y amenazando a los miles de empleados que trabajan para ella, así como a la población en general. Lo que no explica la compañía automotriz es el porqué de estas advertencias cuando gran parte de las armadoras de los autos que venden en el mundo se localizan en países como China y Estados Unidos, los cuales generan energía eléctrica proveniente del carbón o del petróleo (recuérdese que la energía eléctrica no es primaria, sino que requiere de otros tipos para producirse), es decir, de las energías consideradas sucias. General Motors tampoco señala que las plantas de generación de energía eléctrica mediante combustóleo o carbón fueron construidas por los gobiernos del PRI y del PAN a los que, curiosamente, nunca amenazó (al menos no en público) con retirarse del país si no se comportaban de tal o cual manera o si no seguían determinado rumbo estratégico. Entonces, ¿por qué ahora el chantaje? Sus razones medioambientalistas se desmoronan totalmente, como ha sucedido con las de la oposición política, cuando se someten a un escrutinio serio, por mínimo que sea. Y no sólo eso. AMLO ha dado otro paso más que no deja duda alguna de sus intenciones en favor de la soberanía energética en todos los frentes y del bienestar ecológico: recién se anunció la inversión de 9,461 millones de pesos para fines de la construcción del octavo parque solar más grande del mundo por parte del gobierno de la 4T en Puerto Peñasco, Sonora. El argumento falaz de que la generación de energía limpia sólo la llevan a cabo los entes privados no se sostiene por ninguna parte. La reforma de 2013 sólo se trató de un saqueo legalizado al erario con pretextos medioambientales. Las figuras de autoabasto y autogeneración sólo se prestaron para cometer fraude a la ley. La CFE ha producido energía limpia en proporción mayor de manera sostenida. Sólo de enero a septiembre de este año, por dar un ejemplo, la generación de energía eléctrica con base en energía limpia asciende a 37.52% de un total de 98,635 gigavatios-hora (kWh) en comparación con el 20.3% arrojado por los privados. Y ello a pesar de las condiciones tan desventajosas en las que la reforma pripanista de 2013 dejó a la empresa pública.
Por su parte, Claudio X. González Guajardo también se vio en la necesidad de mostrar en público su rostro verdadero: el de la desvergüenza absoluta de quien hace lo que sea, hasta renegar de lo que realmente siente y piensa con tal de lograr sus fines de poder, o el de la ignorancia política más supina que ni siquiera sabe lo que significan conceptos fundamentales. Como sea, su desnudez fue de pena ajena. En la entrevista que concedió a Carlos Loret de Mola, airadamente rechaza también, como General Motors, la reforma eléctrica, asegurando que la oposición la evitará a toda costa (asumiéndose sin rubor alguno como el jefe de los partidos políticos hostiles a la 4T) por ser un “un veneno mayor para el país”. El autodenominado activista y filántropo ha criticado sistemáticamente las reformas (como la educativa por eliminar la evaluación punitiva de los maestros, la laboral que eliminó el outsourcing, etc.), los proyectos de infraestructura (el aeropuerto Felipe Ángeles o el Tren Maya contra los que interpuso cientos de amparos) o las políticas sociales de AMLO (no se olvide que el padre de Claudio es gran amigo de Salinas de Gortari, fue uno de los principales empresarios beneficiados por el neoliberalismo e intentó evitar a toda costa que el tabasqueño se convirtiera en presidente) y es promotor (o dueño, ya que como tal se comporta) de la Alianza Va por México creada para tratar de contrarrestar la fuerza política de MORENA e integrada por los partidos que implantaron el modelo económico que durante sexenios benefició a unos cuantos a costa de la mayoría a la que empobreció y lo sigue haciendo en los bastiones territoriales que aún conservan, o desde los cargos donde todavía están colocados en los poderes legislativo, judicial y en ese gobierno paralelo de los llamados organismos autónomos dejado por los pripanistas. Pese a todos esos antecedentes, a todas estas conductas desplegadas por él, Claudio X se atrevió a afirmar en la entrevista mencionada esta frase de antología de la infamia o el despropósito: “Yo soy de izquierda” y encabeza un movimiento que “prioriza las necesidades de la clase trabajadora y se olvida de los privilegios de la clase dominante”. Falta mucho aún para el Día de los Inocentes. Y aunque parece broma, no lo es. Realmente está apostando a la amnesia colectiva, a la falta de atención o al descuido de las personas que, por saltar de nota en nota en el torrente vertiginoso actual de la información donde no caben la pausa ni la reflexión o el análisis, al final resultan desinformadas. Este disfraz malhecho que ahora quiso portar a ver si así corre mejor suerte en su afán por quitar el apoyo popular al presidente (apoyo al cual Claudio X. detesta, pues uno de sus calificativos constantes contra el presidente es el de “populista”), en realidad, deja al descubierto más de lo que él pretende ocultar: no le importa echar mano de lo que sea con tal de que su clase no pierda los privilegios injustos que le regalaron los regímenes pripanistas, esos privilegios que otorgaron ventajas desmesuradas a empresas privadas desangrando a empresas públicas como PEMEX y la CFE, lastimando arteramente el bienestar de la mayoría de la población.
Toca el turno en este desfile al INE, la autoridad responsable de resguardar y expandir la democracia (o, al menos, la sociedad considera que esa es su función y que para eso se creó) y cuyos consejeros demuestran una y otra vez que eso no se encuentra en su horizonte mental y, por ende, en su actuar cotidiano porque lejos de tratar de abrir y coadyuvar a que se amplíen los canales democráticos, ponen todos los obstáculos posibles a fin de evitarlo: logísticos, presupuestales, etcétera. La semana pasada tuvo lugar otro incidente que expone que más que una solución para el país, el organismo autónomo se está convirtiendo en un problema, en un lastre que impide avanzar en esta coyuntura histórica que requiere de todos los activos humanos e institucionales a fin de lograr una auténtica transformación de la vida pública para beneficio de sus habitantes. Durante una sesión virtual del órgano electoral, Eurípides Flores Pacheco, representante suplente de MORENA ante el INE, acusó al consejero presidente, Lorenzo Córdova Vianello, de emitir noticas falsas sobre el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2022 y de intentar secuestrar la libertad de expresión. Esto ocasionó el cierre del sonido durante su intervención. El morenista declaró: “El consejero presidente utiliza cualquier espacio, cualquier oportunidad, cualquier coyuntura en estos últimos días para difundir fake news sobre el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2022 y la dotación de recursos que se le autorizó, nosotros también vamos a ocupar todas las oportunidades que tengamos para desmentir las series de falsedades que se han dicho”. Antes de que pudiera continuar, Córdova pidió al representante ceñirse a lo que las normas dicen y retomar el punto a tratar en la sesión. Sin embargo, el morenista continuó su intervención con la lectura de la propuesta que se dio sobre la remuneración de los servidores públicos del Consejo General del INE. Pero Lorenzo volvió a interrumpirlo con una moción de procedimiento y le aseguró que, si continuaba hablando de temas que no eran parte de la sesión, suspendería la palabra del representante. Además, sentenció: “Le voy a pedir al apoyo técnico que interrumpa y quite el audio del señor representante de Morena”. Aún con el audio apagado, Eurípides continuó hablando mientras el consejero presidente aducía que interrumpió al orador observando la legalidad. Al regresar la palabra, el morenista siguió con el tema del presupuesto, pero Córdova, quien se mostraba molesto para ese momento, le advirtió que, de continuar con esa actitud, podría retirarle el uso de la palabra y añadió: “Le voy a pedir en aras de la cordialidad, no me haga aplicar el reglamento por primera vez en la historia”. Ante esta situación, el consejero Uuc-kib Espadas solicitó un receso de cinco minutos. Al regresar a sesión, el morenista calificó al consejero presidente de autoritario por haberlo censurado, y señaló que el INE ha secuestrado la democracia. Poco después, Eurípides Flores escribió en su red social que Córdova se molestó porque estaba por hacer público los montos propuestos para 10 asesores con salarios millonarios para consejeros electorales. Y lo acusó también de censurar su intervención en el Consejo General del INE, de retirarle la voz mientras al PRIAN se le permite expresarse con amplia libertad en cualquier punto, cuando quiere. El talante autoritario, sesgado, profundamente racista y clasista de Lorenzo Córdova es inocultable. Desde que se filtró el tristemente célebre audio donde se mofa de los indígenas, se volvió inexplicable su permanencia en la vida pública del país, lo cual se reforzó con su defensa a ultranza del salario estratosférico que reciben él y los otros consejeros y del manejo de un presupuesto oneroso injustificable. Lo único que ha cambiado es que ya no se necesitan audios filtrados para que la opinión pública constate su inadecuado comportamiento. A la menor provocación, Lorenzo se desnuda y muestra de manera pornográfica su odio a la democracia y su nada deseable presencia en un entorno que exige perfiles distintos en sus servidores públicos.
Y, para cerrar este despliegue de desnudos nada estéticos, no podía falta un miembro del espectáculo, un actor de los varios que en estos tiempos han salido a la esfera pública a criticar y atacar -desde el hígado o desde la conveniencia, porque si analizamos a cada uno de ellos, podremos percatarnos de su penosa falta de argumentos racionales- al “autoritario”, “dictador”, “populista” presidente que, curiosamente, es el más legítimo de los últimos tiempos, o a abordar la “crisis de la democracia” en el sexenio donde las elecciones han sido las más limpias y menos cuestionadas de la historia reciente de nuestro país. Me refiero a Diego Luna y la nueva temporada de la serie Pan y circo que se transmitirá en Amazon. En efecto, el amigo de Denise Dresser o Claudio X. González, parece mostrarse muy preocupado por la salud democrática ahora que el presidente ya no comete fraudes electorales, está implementando programas sociales para que los recursos del erario ya no se queden en manos de la burocracia dorada o sólo beneficien a unos cuantos intereses económicos sino a la mayoría de la población, y está abriendo, por primera vez, y a pesar de la oposición de los camaradas de Dieguito o del mismo órgano electoral, más canales democráticos, como la consulta popular o la revocación del mandato, para que la gente participe y decida en los asuntos públicos que le conciernen y en los que nunca había sido tomada en cuenta. ¿Cuál es la intención de estos programas? ¿Es un desfase, una crítica a destiempo? ¿O se trata de propaganda encubierta para inducir en la opinión pública, en los jóvenes adictos a las series de estas plataformas, que los crímenes y pecados de los regímenes pripanistas son culpa de AMLO y de la 4T y, por lo tanto, es mejor votar por la Alianza Va por México donde son precisamente los políticos pripanistas los que la integran, mientras su propietario es uno de los beneficiados de ese sistema político y económico absolutamente antidemocrático e injusto que prevaleció durante tantos años?
Podríamos seguir y seguir con esta pasarela obscena sin fin ya que todos los días se está intentando derribar “haiga sido como haiga sido” desde todos los frentes (político, económico, del entretenimiento) la transformación por la que votamos en 2018. Y sí, estos stripteases son feos, son indeseables, son ridículos, son insanos, pero, sobre todo, son muy peligrosos. Mientras más desesperados, son más capaces de todo para recuperar lo que consideran suyo.


