ZáyinDáleth Villavicencio / @ZayinDaleth3_0
(02 de septiembre, 2013).- “Va a caer, va a caer, Peña Nieto va a caer” era la consigna general de la manifestación del 1 de septiembre del 2013 (#1SMX) convocada en torno al Primer Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto y en contra de las reformas estructurales, principalmente la que busca la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex) y los recursos energéticos del país.
La invitación hecha a través de la redes sociales por la Coordinación en Defensa del Petróleo y los Recursos Naturales y el movimiento #Yosoy132, reunió a cientos de personas, entre estudiantes, ciudadanos que acudieron de forma independiente y miembros de distintas organizaciones sociales.
El Monumento a la Revolución fue el punto de encuentro para la marcha que partió poco después de las 11:00 horas, al frente de la cual se ubicó un grupo de jóvenes vestidos de negro, quienes lograron replegar de a poco el intenso cerco policíaco que rodeaba la manifestación.
Mantas y cartulinas de repudio a la Reforma Energética y a favor de la defensa del petróleo se alzaban entre los manifestantes; las consignas convocaban al pueblo unido a no permitir la imposición. Otras exigían “EPN evalúa a tu madre, que tiene un hijo de puta”.
Así se desató la furia y no se hicieron esperar las confrontaciones entre grupos de anarquistas y los fuertes cercos de la policía del Gobierno del Distrito Federal, que pretendía contener la manifestación.
Y pese a que gran parte de los participantes en la protesta se declaró en contra de confrontaciones y actos violentos, la acción directa de los grupos anarquistas que intentaron copar la manifestación derivó en más de tres ocasiones en fuertes enfrentamientos entre policías y jóvenes.
“Un maestro marchando también está enseñando”
Más tarde, en Eje Central y Doctor Río de la Loza, el contingente se unió a la marcha protagonizada por unos 30 mil miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), para robustecer la movilización que se dirigía al recinto de San Lázaro.
No se ocultaron las muestras de apoyo a los miles de profesores de la CNTE por parte de los ciudadanos del Distrito Federal, que incluso colgaban de los puentes mantas con mensajes de apoyo, como uno que decía “Hasta la victoria CNTE”.
Con la participación de los docentes la manifestación parecía no terminar, entre contingentes de la Coordinadora de Trabajadores de la Educación de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, así como algunos grupos de estudiantes normalistas.
Con estas muestras de apoyo, la fuerza magisterial advertía una organización descomunal para dejar claro que la CNTE no se dejará arrodillar ante la reforma laboral reformada de educativa, a la que se opone la organización sindical disidente, que actualmente cuenta con más de 500 mil agremiados.
En San Lázaro la marcha apoyada ahora por la convocatoria #1SMX se topó con un recinto cercado y un operativo policíaco de miles de elementos –reforzados por la Policía Montada– que rodeaba la manifestación.
Ahí se suscitaron distintos enfrentamientos, entre bombas molotov, gases de extintores y piedras. Estas acciones fueron protagonizadas por las células de jóvenes anarquistas y repudiadas por los miembros de la CNTE, quienes reiteraban el carácter pacífico de su manifestación.
Acto seguido, se suscitaron las detenciones en el lugar de las confrontaciones y que momentos más tarde se prolongaron hasta las estaciones del Metro aledañas. El cerco policíaco fue desafiado por unos cien jóvenes anarquistas. Al final el movimiento magisterial regresó al campamento que mantiene en el Zócalo capitalino.

