Una reforma fiscal injusta e incongruente

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Gabriel Infante Carrillo / Radio Nederland (RNW)

“Una reforma terrible están a punto de aprobar, y amenaza todo lo que hoy puedes comprar. Y lo peor es que de tu bolsillo la mantienen, y aún peor, será la clase media a quien se frieguen…”, según reza la letra de una canción incluida en un video clip que circula en Youtube titulado “Peña Thriller: Reforma Hacendaria”.

La iniciativa de reforma fiscal del gobierno de Enrique Peña Nieto, más bien fue un  “intento de hacer una reforma recaudatoria con la finalidad de recaudar mayores ingresos”, señala el Dr. César Velázquez Guadarrama, Coordinador de la Maestría en Políticas Públicas y académico del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana.

Al mismo tiempo añade que, “una reforma fiscal es la que impulsa verdaderamente el crecimiento económico, y por otra parte, también está demostrado que la mejor distribución se hace a través del gasto y no del ingreso”.

La reforma plantea incluir el Impuesto de Valor Agregado (IVA) a una serie de productos y servicios a los que cataloga como de “lujo”. Algunos de estos son: alimento para mascotas, goma de mascar, refrescos, boletos del cine y todo tipo de espectáculo distinto al  teatro o circo. También se le incluirá a las colegiaturas de instituciones educativas privadas, compra y venta de casas habitación (viviendas de una sola habitación), así como los intereses a las hipotecas.

“Al tener IVA diferenciado, además de generar reacciones por parte de los grupos que se ven mayormente perjudicados,  se corre el riesgo de que esto genere mucha inequidad y que mucha gente se sienta tratada injustamente”, señala  Guadarrama.

Muchos expertos y críticos de la iniciativa de reforma, coinciden en que el sector que será mayormente afectado es la clase media, a pesar de que en el discurso oficial se hace uso del término “rico”.

El Dr. Guadarrama explica que esto se debe a que “históricamente, por motivos ideológicos,  el sistema priísta se basó en creer que ser pobre era bueno y ser rico era malo, y por desgracia esta manera de pensar sigue muy arraigada en una gran parte de la población”.

Velázquez Guadarrama agrega que “el gobierno también está actuando políticamente bajo este discurso para ganar a votantes que siguen creyendo que los ricos son malos o que la gente que puede ir al cine, paga escuelas privadas son malos per se ”.

Una reforma fiscal incongruente
Una incógnita que aún queda en el aire es, cuál fue la lógica en la que se basó el gobierno para hacer dicha clasificación y catalogar dichos productos, servicios y actividades como “lujosas”.

“Nadie lo sabe, uno de los grandes desaciertos de toda esta discusión es que seguimos discutiendo generalidades y el gobierno nunca ha dicho por qué se le ocurrió lo que se le ocurrió”, responde el Dr. Guadarrama.

No obstante, señala que en México no existe una radiografía de cómo es la distribución del ingreso, y asegura que todas las cifras mencionadas por el  gobierno federal están hechas con base a la Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares (ENIGH).

“Ahí lo que está pasando, y que todo mundo sabe, no es nada nuevo, que el ENIGH siempre esta sub-reportada, lo que quiere decir esto, es que cuando la gente  está siendo entrevistada siempre menciona que tiene menos ingreso de lo que realmente tiene, por lo que al momento de hacer un ejercicio para clasificar la población en base a ésta genera mucha confusión”, afirma Velázquez Guadarrama.

Además, Guadarrama asegura que muchas partes de la reforma fiscal son incongruentes, y pone como ejemplo el caso del boleto del cine, en la que señala que ésta no solo sería inaccesible para el segmento poblacional con menores recursos, sino también, podría ser contraproducente para la industria cinematográfica.

La industria del cine se beneficia a través de una parte del ISR (Impuesto Sobre la Renta), y al encarecer el precio del boleto restará visitas a las salas de cine, en consecuencia la  industria recibirá  menos incentivos.

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