Mientras Israel Vallarta cruzaba por fin las puertas del penal de máxima seguridad del Altiplano, libre después de casi dos décadas sin sentencia, Carlos Loret de Mola guardaba silencio. El mismo periodista que en 2005 transmitió el polémico montaje de su detención, hoy no ha dado la cara, ni ha ofrecido una palabra pública sobre el caso.
La liberación de Vallarta ocurrió el pasado viernes 1 de agosto. Y aunque el país entero lo miraba salir con paso firme y rostro sereno, el comunicador estrella de LatinUS seguía fuera de foco, literalmente: de vacaciones desde el 18 de julio.
“¡A partir de este momento este equipo en W RADIO Mexico se tomará unos días de vacaciones!”, escribió Loret en X, antes Twitter.
Un día después, el 19 de julio, subió una foto desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con el mensaje:
“Oficialmente de vacaciones”.

Vacaciones… y silencio
Desde entonces, su presencia en redes ha sido mínima. En Instagram, apenas ha compartido paisajes del lugar donde estaría descansando. En X, su actividad se ha limitado a retuitear reportajes de LatinUS y de sus compañeros. Ninguna mención, ni siquiera indirecta, al caso Vallarta.

Esa ausencia ha causado ruido. En los comentarios de sus publicaciones, usuarios han comenzado a exigirle una postura:
“Pide un técnico para que te arregle el servicio de internet. Parece que se te volvió a ir, escribió uno.
“Ay, ¿andas en Vallarta?”, ironizó otro.
“Me debes una explicación”, dice Vallarta
El nombre de Loret volvió con fuerza cuando Israel Vallarta, en declaraciones posteriores a su liberación, pidió directamente una conversación con el periodista.
“Ya nos veremos Carlos, ya platicaremos… me debes una plática, me debes una explicación”, lanzó.
Vallarta fue detenido en diciembre de 2005 junto a la ciudadana francesa Florence Cassez. Su caso fue exhibido como un “éxito policiaco” en un noticiero nacional conducido por Loret, que luego se reveló como un montaje coordinado por autoridades federales. Cassez fue liberada en 2013. A Vallarta le tomó 11 años más obtener justicia.
Hoy, su liberación no solo representa una victoria personal, sino también un reto para quienes fueron parte de su criminalización mediática. Y aunque no se trata de un proceso judicial contra el comunicador, la opinión pública sigue esperando algo más que silencio.
Por ahora, Loret continúa fuera de cámaras, mientras el país se pregunta si algún día responderá. ¿Habrá plática? ¿Habrá explicación?


