Rodrigo Rojo /@Eneas
(28 de octubre, 2013).- Durante el foro “Organización corporativa y gobierno: Pemex y CFE”, organizado por los senadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD), los ponentes expusieron los lastres más grandes que padece Petróleos Mexicanos (Pemex) por su actual composición burocrática. Además, explicaron las propuestas del PRD para poner fin a estas carencias.
Los especialistas, con amplia experiencia en distintas fases de la vida institucional de Petróleos Mexicanos, desgranaron los detalles de la vida interna de la compañía. Carlos Huerta Durán, asesor de economía política de la paraestatal; Ángel de la Vega Navarro, economista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Luis Rojas Chávez, con 15 años de experiencia trabajando en diferentes sectores de Pemex, y Gerardo Bazán Navarrete, ingeniero químico de la UNAM con experiencia en Pemex, fueron moderados por el senador perredista Isidro Pedraza Chávez.
Todos coincidieron en el análisis que hizo Carlos Huerta sobre la paraestatal: son necesarias las modificaciones a la estructura burocrática de Pemex. Sin embargo, estas modificaciones no requieren de cambios a la Constitución.
El reto que enfrenta Pemex, según lo presentaron los ponentes, es la necesidad de superar la reforma del 2008, que se quedó corta respecto a las necesidades de reestructuración de Pemex. Esa reforma, aunque acierta en la necesidad de que desaparezcan las cuatro filiales de la empresa, falló en consolidar a Pemex como una empresa única, y no como una unión de 4 empresas separadas que entorpecen la operación y la toma de decisiones.
Actualmente, y desde la reforma de 1992, Pemex tiene 4 filiales: Explotación y Producción, Refinación, Gas, y Petroquímica. Esto complica el organigrama de tal forma que hay entorpecimiento al momento de tomar decisiones. La propuesta del PRD, que los ponentes piden tomar en cuenta al momento de armar la Reforma Energética, contempla que desaparezcan estas filiales y Pemex se consolide en una sola empresa. Esto, según el partido político, haría más eficientes las labores y disminuiría la burocracia. Para lograr esto, no se requieren cambios constitucionales ni legales.
Por otro lado, la propuesta del Gobierno Federal contempla dejar sólo 2 divisiones –Exploración y Producción y Transformación Industrial–. Carlos Huerta se pregunta por qué, dejar la empresa dividida, si el esfuerzo de legislar 2 o una sola empresa sería el mismo.
El otro gran freno de la empresa más importante del país es su régimen fiscal y la falta de autonomía presupuestal. De hecho, la mayoría de los ponentes coincidieron en que cambiar estas dos características es esencial y modificar el organigrama no sería suficiente para salvar a la empresa.
Pemex ha tenido pérdidas en su operación no porque no haya producido, sino porque lo que tiene que pagarle a Hacienda se lleva todas sus ganancias; no es que Pemex sea ineficiente sino que su carga fiscal es excesiva.
Por esto, la propuesta del PRD contempla otorgar la calidad de empresas públicas tanto a Pemex como a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), definir como objetivo principal de la paraestatal internacionalizarse, y otorgar mayores mecanismos de transparencia.
También se contempla reorganizar el Consejo de Administración, máximo organismo de toma de decisiones de la empresa, que actualmente tiene 15 miembros y en donde está representado el Sindicato. Según la propuesta de Luis Rojas Chávez, esta representación debería desaparecer pues el Sindicato es la maquinaria de corrupción institucionalizada dentro de la empresa. Tanto él como Gerardo Bazán hacen votos para tener un Consejo de Administración más transparente.
El PRD pretende que el director general de Pemex sea elegido por el presidente de la República y ratificado por el Senado, que también tendría la posibilidad de removerlo. El Partido Acción Nacional (PAN), por su parte, pretende que ese director sea elegido por el mismo Consejo, lo que, según los ponentes, promueve la corrupción por los intereses que se manejan al interior de ese organismo.
La única voz discordante en este foro fue la de Ángel de la Vega, para quien una reforma sin cambios constitucionales se seguiría quedando corta. Para él, sí es necesaria la intervención de empresas extranjeras. Como ejemplo citó el Yacimiento Libra, en Brasil, cuya explotación será posible por la acción de Petróleo Brasileiro S.A. (Petrobras), empresas estadounidenses y chinas. Esta operación a gran escala fue definida por Dilma Roussef, presidenta de Brasil, como “una pequeña revolución” debido a la cantidad de dinero que generará para Brasil –cerca de la mitad del total que se produce actualmente–. Para contrastar esto, Luis Rojas dijo que durante años no ha habido inversión en Pemex y que por eso se está ahogando, no porque sea poco productiva.




