Erick Morales / La Ciudad Deportiva
Foto: Walt Jabsco
(30 de octubre, 2013).- El día 18 de octubre del 2013 el salón de fiestas Ocean House vistió sus mejores galas para celebrar los 63 años de Mauro Vázquez. Aproximadamente a las cuatro de tarde la gente comenzó a llegar al lugar. Un hombre delgado, con un rostro muy marcado por la edad pero con un cuerpo muy ejercitado, se encontraba parado en la puerta del recinto recibiendo personalmente a cada uno de sus invitados.
El lugar era grande. La vista al mar que tenía después del inmenso jardín era lo que más deslumbró a la gente. Se dice que el costo de la renta del lugar para esa fiesta fue de aproximadamente en mil 200 dólares. En el interior, mesas por todos lados con manteles azules. Los globos inundaban las paredes y algunos otros rincones del salón, en cada uno de ellos, se encontraba una leyenda que desviaba la mirada de más de uno: “Fue niño” se podía leer.
El escenario estaba listo. Contrataron sistema de “luz y sonido” para amenizar el ambiente. Una vez que comenzó la fiesta, Vázquez, comenzó a recorrer cada una de las mesas, se acercaba con los invitados, señalaba hacia su acompañante y decía “él es el ‘orgullo de Culiacán’”. La gente, al verlo, se paraba y hasta fotos pedía con el personaje.
Se trataba de Jared Borgetti, el máximo goleador de la Selección Mexicana con 46 goles, arriba de otros futbolistas como Cuauhtémoc Blanco, Luis Hernández y Carlos Hermosillo. El ex jugador de Santos Laguna vestía con una camisa rosa y pantalón café claro. Lucía muy contento en la fiesta, misma que tendría un final que pocos pensarían.
El semanario de Tijuana Zeta publicó esta información. Además de citar que Borgetti asistió al festejo, aseguraron que Omar Chávez, hijo menor de la leyenda en el boxeo Julio César Chávez, estuvo presente por una invitación personal del cumpleañero. La invitación a esta tertulia le llegó ese mismo día en la mañana, durante el pesaje previo a una pelea que sostendría un día después.
Aproximadamente a las ocho de la noche, la fiesta llegó a su clímax. Una camioneta Chevrolet TrailBlazer de color negro entró por el portón principal. Recorrió aproximadamente unos 100 metros hasta llegar al salón. De ahí, según publicó el semanario, se encontraban tres personas abordo. Uno de ellos, vestido de payaso, bajó por la parte de atrás.
Llegó hasta la zona de la cocina. Entró al lugar sin levantar sospechas, pues el disfraz que portaba no hacía contrastaba con el evento. Se abrió paso entre los invitados y cuando tuvo en su objetivo a la víctima soltó cinco disparos. El protagonista de la fiesta cayó. El pandemónium no se dejó esperar y los invitados huyeron, quedando aproximadamente 20 personas.
El payaso (bajo el nombre de Manuel Aguirre Galindo “El Caballo”), asesino de Vázquez, volvió a salir por la cocina. Sentía que alguien le perseguía y antes de huir, soltó disparos al aire para ahuyentar al posible personaje que lo detendría. La puerta de la camioneta ya estaba abierta. Él subió y, a alta velocidad, salieron los sicarios por la misma puerta en la que entraron y tomaron la carretera federal hacia San José del Cabo.
Zeta informó que, después de todo lo acontecido, llegaron las autoridades. agentes de la Dirección de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal de Los Cabos, quienes dieron aviso al Ejército Mexicano, Secretaría de Marina, Policía Federal Preventiva, Procuraduría General de la República, Policía Estatal Preventiva y Policía Ministerial del Estado fueron lo que acudieron para iniciar las averiguaciones e investigaciones.
La esposa del festejado, Rocío del Carmen Lizárraga Lizárraga, ex reina del Carnaval de Mazatlán en 1990, fue la más afectada. Durante las primeras preguntas confesó que el que fue asesinado no era “Mauro Vázquez” sino Francisco Rafael Arellano Félix, líder del Cartel que lleva sus apellidos.
Esa fue la última vez que el narcotraficante, quien había salido de la cárcel y se encontraba en el retiro dentro de la delincuencia organizada, vivió su último cumpleaños.
De las aproximadamente 20 personas que reportó el semanario de Tijuana se encontraba Omar Chávez. Él, junto con el equipo de diez personas que lo acompañaba, tuvieron que ir a declarar como testigos de los hechos a una Agencia del Ministerio Público de la PGJE. Ahí dijo que él sólo había ido a “comer y a saluda”, cuando salió, escuchó disparos e intentó irse.
Uno de los narcotraficantes más buscados por el gobierno mexicano y el estadounidense vivió sus últimos momentos en el festejo de su cumpleaños. Un sicario vestido de Payaso lo privó de la vida y así terminó la historia de uno de los personajes señalados como culpables por la situación del país.

