Alina Rosas Duarte / @ARD3_0
Foto: Koman Ilel
(03 de noviembre, 2013).- “Fue mi compañero de la escuela, con él jugábamos desde chamacos”, narra Martín Ramírez López, amigo, compañero y luchador codo a codo con Alberto Patishtán, quien fuera considerado, hasta hace unos días, el preso político más importante de México. El también profesor Ramírez es sólo una de las miles de personas de a pie que logró, a lo largo de trece años, conseguir la libertad del profesor Alberto Patishtán.
Al enterarse de la detención del profesor tzotzil, en junio de 2000, Ramírez se reunió con el pueblo del municipio El Bosque, con todos los representantes de barrios, “pero como ya sabíamos que lo habían llevado por una venganza política porque ya lo andaban siguiendo, entonces juntamos los representantes y todo el pueblo, no sólo para fundar el Movimiento del Bosque por la libertad de Alberto Patishtán sino para tomar la cabecera municipal”, recuerda el profesor Martín en entrevista con REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO.
Plantones, negociaciones, marchas, mítines, cartas, institución a institución agotaron las instancias jurídicas para liberarlo, sin embargo, el pueblo del Bosque no se rindió, “la historia de Alberto Patishtán fue un proceso histórico para nosotros”, dice el profesor Martín.
Desde el 19 de junio en que Patishtán es apresado, nace el Movimiento del Bosque por la libertad de Patishtán, del cual Ramírez López es vocero. “Trabajamos hasta donde se pudo, a veces teníamos que madrugar y a veces teníamos que desvelarnos, un montón de cosas con el objetivo de liberar inmediatamente a Patishtán; unos compañeros no pensaron que estaría muchos años en la cárcel porque sabíamos que no era culpable, unos dijeron ‘no va a estar mucho tiempo, es inocente, no debe nada’ y pensamos que sería fácil comprobarlo con las pruebas que presentamos de los testigos. Pero no fue así.”.
Al enterarse, el pasado doce de septiembre -estando en la misma sala que Alberto Patishtán en el Primer Tribunal Colegiado de Circuito de Chiapas- que se le negaba la presunción de inocencia al docente tzotzil, el profesor Martín recuerda cómo muchas sensaciones pasaron por él y por muchos de sus compañeros.
“No me puse triste, me dio más energía para seguir luchando, Alberto es una persona inocente. Cuando le ratificaron la sentencia de 60 años, muchos se pusieron tristes, los familiares y otros compañeros lloraron; yo les dije, ‘no lloren, vamos a luchar y vamos a ganar contra el mal Gobierno’.”
“Yo nunca desanimé, nunca me eché para atrás, al contrario, eso me vino a dar más fuerza, me sembraron más coraje, más rabia en el corazón y sentí que me quedé con más ganas de luchar porque sé que no sólo a Alberto le pasó eso de que le ratifican la sentencia, muchas personas se quedan en la cárcel sin tener ningún delito. Yo siempre creo en la libertad, yo sé que Diosito nos apoya, Dios está con el hombre que lucha, Dios es poderoso, yo nunca me metí a la cabeza que Alberto se iba a morir en la cárcel. Yo nunca me cansé en estos trece años: si pasaban otros trece, otros veinte años más, yo iba a estar, estaría aquí, y si iba a perder la vida en la lucha, pues para mí no iba a pasar nada. Morir luchando para mí es algo que deja algo en la Historia”, comenta con firmeza el profesor Martín.
El profesor y amigo de Alberto Patishtán recuerda con detalle aquel doce de septiembre en que se le niega su presunción de inocencia.
“Cuando yo estaba en el Tribunal Colegiado, muchos no sabían qué iba a caer, si águila o sol, para mi si caía sol o caía águila, no me ponía nervioso, cuando dijeron que ratificaban la sentencia a Patishtán, el abogado cambio su cara, pero qué bueno que los abogados son hombres fuertes, no se desesperaron, se sintieron mal porque no era eso lo que estaban esperando, reconocemos el trabajo excelente de los abogados y si le ratificaron la sentencia no es porque el abogado haya trabajado mal, sino porque la injusticia es lo que dejó a Alberto más tiempo en la cárcel”.
El día 13 de septiembre, el profesor tzotzil Alberto Patishtán dio una conferencia desde el Centro de Rehabilitación Social (Cereso) número 5 en San Cristóbal de las Casas. En ésta, no solicitó el indulto, “Una persona inocente no tiene que pedir perdón”, dice su amigo y colega Martín.
“Al presidente de la República no le conviene decir que fallaron las instituciones, que castigaron a un inocente y va a salir libre, para ellos debe ser una gran vergüenza, así que utilizaron otro concepto para liberarlo, sólo bajo ese ‘indulto’ pudo salir, indulto que Patishtán no lo solicitó”.
El profesor Martín narra cómo, el 24 de septiembre, el Movimiento del Bosque entregó en el Cereso un reconocimiento de inocencia a Alberto Patisthán, mismo que –explica el docente– fue lo que debió emanar como resolución del Tribunal Colegiado días atrás.
En cuanto al aprendizaje que ha dejado una lucha que rindió frutos, Ramírez López no está del todo feliz, existe la necesidad en él y muchos de sus compañeros por levantar la voz por muchos otros más que, como Patishtán, recibieron condenas siendo inocentes.
“La lucha por la libertad de Alberto Patishtán me dejó muchas cosas y ahora que está libre, no me siento tan contento, tan feliz, porque sé que están otros compañeros sufriendo en la cárcel. Me pongo triste cuando escucho que otros compañeros están sufriendo, por ejemplo, en Chiapas tenemos tres, uno es un compañero de Alberto Patishtán que sigue en la cárcel, Alejandro Díaz Santis y otros dos compañeros de Bachajón que siguen presos, son personas inocentes que por defender sus tierras les fabricaron un delito.”
Con ánimos de seguir luchando, el profesor Martín señala que la lucha por la libertad de los presos no va a terminar. “Agradezco a las organizaciones sociales, a la gente que marchó a veces bajo la lluvia, que sufrieron hambre y entregaron la vida por la libertad de Alberto Patishtán; a los hombres, a las mujeres que con sus bebés en brazos salieron a marchar; gracias a muchísima gente que también se unió a esta lucha justa tanto a nivel nacional como internacional. Gracias por el pueblo del Bosque que jamás dejó solo a Patishtán, a los medios de comunicación que siguieron honestamente al caso, a quienes no conocen personalmente a Alberto y aún así gritaron por él. Por ellos está libre Patishtán, no por un indulto que presume el Gobierno Federal”.
Martín López Ramírez, miembro del Movimiento por la liberación de Alberto Patishtán es sólo una de las miles de voces que, con el único objetivo de evidenciar la injusticia del caso del profesor tzotzil detenido trece años atrás y condenado a 60 años de prisión, salió a luchar una libertad que hoy considera fundamental para la justicia y para los pueblos indígenas, “Patishtán salió gracias a los gritos y a la lucha del pueblo”, dice el profesor con un gran suspiro convencido de que la lucha contra las injusticias es necesario y, sobre todo, sigue en pie.


