(06 de noviembre, 2013).- El día de hoy comenzó en Grecia una nueva jornada de huelga general en la que miles de funcionarios exigen a su gobierno no se aplique el plan de recortes para el 2014. Durante 24 horas, se paralizaron el transporte público, los servicios de ferry y tren, los tribunales y las escuelas públicas; los servicios de salud funcionaron únicamente con el personal esencial.
Esta jornada de protestas conforma la quinta huelga en lo que va del 2013, en todas ellas se han manifestado en contra de los despidos de empleados públicos, los recortes salariales, la privatización de empresas públicas y un nuevo impuesto sobre los inmuebles.
Aproximadamente 11 mil 500 personas se manifestaron en el centro de Atenas bajo las consignas “Basta de sacrificios humanos” y “Ningún funcionario sobra, el que sobra es Samarás”; esta última en referencia al primer ministro de aquel país, quien ostenta el cargo desde junio de 2012.
La huelga de este miércoles es la número 35 desde que en 2010 se radicalizaron las políticas públicas bajo el dictado de la llamada Troika, conformada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE).
Bajo dicha denominación, estos tres organismos multilaterales se dedican a estudiar de manera conjunta la situación económica de los países para señalarles qué medidas y reformas económicas deben llevar a cabo si quieren “sanear” su economía.
Desde aquel año, este país europeo sobrevive gracias a préstamos del FMI y países de la eurozona, desde que una combinación de mala administración financiera, la pérdida de la confianza de los inversionistas y la recesión global colocaran al país al borde de la quiebra. En estos tres años, el gobierno griego ha aprobado numerosas reducciones de gastos y aumentos de impuestos para asegurar préstamos de rescate por 240 mil millones de euros.
A cambio de obedecer a la Troika, los países que soliciten su apoyo recibirán financiación del FMI o del BCE. Únicamente las naciones que sigan las “órdenes” podrán recibir el apoyo monetario; así lo ha hecho Grecia desde 2012. De hecho, la jornada coincide con la visita de los representantes de estos acreedores a Atenas para proseguir la auditoría iniciada en septiembre de las cuentas y las reformas del gobierno de coalición.
Hace poco menos de un mes el gobierno de este país rechazó un ahorro adicional de 2,000 millones de euros que los acreedores habían planteado. “No habrá nuevas medidas. Hemos conseguido un superávit primario con mucho esfuerzo y enormes sacrificios por parte de la sociedad”, dijo el 17 de octubre el ministro para la Reforma Administrativa, Kiriakos Mitsotakis. Por su parte, Dora Bakyianni, ex ministra de Asuntos Exteriores, señaló: “Si quieren evitar que Grecia se hunda los acreedores tienen que entender que hemos llegado a nuestro límite”.
No obstante, el gobierno de Grecia presentó a principios del mes de octubre ante la Asamblea Nacional el anteproyecto de ley de presupuesto para 2014 en el que se estipulaba una reducción en el gasto público y un fuerte aumento de los impuestos.
Esta iniciativa contempla el aumento en más del 10 por ciento de la presión fiscal para recaudar mil 500 millones de euros adicionales y un recorte de tres mil 200 millones de euros del gasto público, que saldrán de las pensiones, sanidad, educación y defensa.
En septiembre, las autoridades griegas consideraban la venta de su Patrimonio Nacional tal y como se lo propusieron sus prestamistas internacionales con el fin de que en el año 2016 les sean cancelados los 50 mil millones de euros (65 mil 594 millones 998 mil 784 dólares) que le han otorgado al país como rescate financiero.
La huelga del día de hoy fue convocada por la Confederación General de Trabajadores de Grecia (GSEE) –que aglutina a trabajadores del sector privado– y el Adedy –de trabajadores públicos–. “No vamos a detenernos. Estamos obligados a luchar, a protestar, a seguir una política constante”, expresó el presidente de la GSEE, Yannis Panagópulos, para quien la política del gobierno griego y de la Troika es injusta y lo único que provocará es acumular problemas para la sociedad.
Los periodistas se sumaron a la huelga en un paro que duró cinco horas, durante las cuales sus medios de comunicación sólo transmitieron información sobre las protestas. Además, docenas de vuelos fueron cancelados o reprogramados porque los controladores de tráfico aéreo planeaban abandonar sus puestos de trabajo durante tres horas desde el mediodía en apoyo a la huelga.
Uno de los tantos ejemplos es el de Evangelina Alexaki, ex empleada de limpieza despedida del Ministerio de Finanzas, quien perdió su empleo de 500 euros al mes debido a las reducciones presupuestarias y ahora es una indigente. “Nos echan a la calle, así nada más”, declaró el día de hoy.


