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Salvar migrantes, la labor de Doña Olga

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(07 de noviembre, 2013).- Se llama Olga Sánchez Martínez y es fundadora y presidenta de la Asociación Civil “Albergue Jesús el buen pastor del pobre y del migrante” en Tapachula, Chiapas, donde decenas de migrantes enfermos y mutilados tienen un hogar. Olga considera que su lucha no es por defender a los migrantes, “quien defiende a los migrantes es por defenderse a sí mismo, porque todos somos seres humanos, luchar por ellos es como luchar por ti”, dice doña Olga en entrevista con REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO.

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Doña Olga recibió en 2009 el “Premio de los Héroes de Compasión a quienes no cantan” de las manos del Dalai Lama.

El albergue que fundó y que preside inició en 1990 “sólo con un saco de cemento y sin un peso en la bolsa”, dice Doña Olga quien, una vez que construyó el albergue, consiguió medicamentos pidiendo dinero o donaciones en especie en las calles. El primer enfermo a quien atendió fue un guatemalteco agredido con un machete que le arrebató una mano.

La señora Olga y su esposo le dieron alojo, comida y todo tipo de atención. De atender al joven guatemalteco, pasaron a ser dos, cinco, nueve, y hoy el albergue cuida normalmente cerca de cuarenta migrantes de manera constante que llegan no sólo sin recursos económicos, sino mutilados en su mayoría por caerse de “La Bestia”, el tren que los ayudaría a llegar a Estados Unidos, “por ejemplo, hoy me llamaron por teléfono para decirme que habían llegado seis mutilados, son muchísimos”.

 “Es el único albergue de enfermos y es muy complicado” dice Doña Olga, sin embargo, éste puede cubrir casi todas las necesidades de los migrantes centroamericanos que se ven en condiciones deplorables en su salud o que requieren atención médica urgente, ya sean niños, mujeres, adolescentes o ancianos.

La situación para los defensores de migrantes se agrava y Doña Olga da cuenta de ello, desde que llegó Enrique Peña Nieto a la presidencia, el tema de migración “es una tristeza”, dice sorprendida.

Yo estuve en la casa del señor Peña, y el primer ofrecimiento que me hizo fue que, al entrar, él iba a apoyar la causa migrante, iba a apoyar a las casas que apoyan los migrantes, iba a ver por la protección del migrante. Me dijo ‘si tú votas, me vas a  recordar que estuviste en mi casa’.” Doña Olga guarda silencio por unos segundos y continúa, “mira cuánto tiempo lleva, yo creo que Peña ya no se acuerda. El otro día escuché un compañero que decía que Peña Nieto es un mentiroso, yo creo que pues sí, porque hasta el momento no tenemos respuesta.”

Doña Olga asegura que, desde el primero de diciembre, la crisis en el tema migratorio ha ido en aumento.

“Ha crecido el número de migrantes en el albergue, la migración se ha convertido en un tema olvidado, es cuestión de que los defensores de derechos humanos nos levantemos y empecemos a gritar a ver si él [Peña Nieto] tiene la capacidad de escuchar”, señala Olga, quien ha buscado la manera, a veces sin éxito, de cubrir gastos de medicamentos, prótesis, y todo lo necesario para que el paso de migrantes sea más digno.

Al cuestionarle sobre los peligros que defender a los migrantes conlleva, Doña Olga con una sonrisa en su rostro, afirma, “todo aquel que quiere hacer parte de su responsabilidad el darle la mano a un hermano corre riesgos, no sé por qué”, “¿por ser buenos?”, se le cuestiona, y entre risas devuelve la respuesta, “no, no sé por qué pero esa intención que nunca va a terminar porque es algo que Dios te da y, aún te maten, tú sigues luchando”.

“Hay que echarle ganas, podemos crecer y seguir, la fe y la esperanza no se terminan nunca y hay que seguirlas alimentando sólo con nuestros hechos”, concluye Doña Olga satisfecha de su andar.

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