(11 de noviembre, 2013).- El Debate Público de la Reforma Energética, foro realizado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), concluyó con la participación de activistas de la sociedad civil, representantes sindicales, empresarios, políticos y legisladores perredistas.
La clausura del acto, moderado por el senador Manuel Camacho Solís, inició con la participación del Padre Miguel Concha Malo. Mediante un mensaje firmado por Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador, fray Raúl Vera, Pablo González Casanova y Mario Saucedo, el líder religioso y defensor de los derechos solicitó a los legisladores comportarse como verdaderos representantes de la nación emitiendo su voto en contra de la Reforma Energética propuesta por el Ejecutivo. Concha Malo sostuvo que aprobarla constituye un acto más grave que la entrega de Texas, pues no sólo cancelaría el futuro de las próximas generaciones sino sería también un acto de traición a la patria.
En sus tesis, el Padre Concha recordó que el 9 de enero de 1981, sin haber establecido ninguna reserva ni declaración interpretativa, el Estado mexicano aprobó el Pacto Internacional de Derechos Económicos, sociales y culturales, que en su artículo 1° establece: “Todos los pueblos tienen derecho de la libre determinación, para el logro de sus propios fines todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia”.
El segundo orador del foro fue Pablo González Córdova, presidente de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros, A.C., quien expuso el riesgo que correrían los trabajadores de gasolinerías al aprobarse la propuesta de Reforma Energética de Enrique Peña Nieto, pues se abre la puerta a que empresas extranjeras traigan consigo los procesos de automatización en el surtido de gasolina como actualmente sucede en sus países de origen, de tal forma, los despachadores quedarían sustituidos por máquinas.
González Córdova aseveró que la franquicia de gasolinerías de Pemex es la más grande del mundo y de ella dependen 400 mil trabajadores mexicanos que trabajan en 10 mil 564 estaciones. El empresario también advirtió que la apertura de la industria petrolera a capital extranjero elevaría el precio de los combustibles por el impuesto del 16 por ciento al carbono, del cual las empresas privadas no están exentas.
Como parte de los representantes de las sociedad civil participó Mario Galicia Yépez, coordinador del Comité Nacional de Estudios de la Energía. El también ingeniero petrolero expuso que ni el poder Ejecutivo ni el Legislativo tienen autoridad moral para imponer la Reforma Energética, pues su falta de legitimidad no les permite tomar decisiones sobre la soberanía nacional. También manifestó que la corrupción de los altos funcionarios es el problema real de la empresa petrolera mexicana, asunto que no atiende la propuesta de Reforma energética.
Silvia Ramos Luna, representante de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros, planteó la preocupación que tiene su gremio por la posible aprobación de la reforma, pues asegura que con la entrada de capital privado viene también el modelo de outsourcing como régimen laboral. Ramos Luna comentó además que la reforma acabaría con nuestra soberanía energética y con ello queda en riesgo nuestra seguridad nacional.
Al foro acudió Porfirio Muñoz Ledo, quién declaró que la Reforma Energética representa un carácter indudable de retroceso, el abandono de un proyecto nacional: la conversión del Palacio Nacional en un bazar de contratistas. Su exposición estuvo enfocada en demostrar por qué esta reforma traiciona los principios fundamentales sobre los cuales reposa el Estado mexicano. Explicó que el Constituyente Permanente (Cámara de Diputados, Cámara de Senadores y los Congresos locales) no tiene facultades para modificar los artículos 27 y 28 constitucionales como lo plantea la Reforma Energética, pues la propuesta del ejecutivo abandona el espíritu original de estos artículos al destruir la Constitución y el constituyente carece de esta facultad.
Porfirio Muñoz Ledo citó al constitucionalista mexicano Ignacio Burgoa: “Las decisiones fundamentales económicas que se traducen en la propiedad nacional sobre recursos naturales específicos como los hidrocarburos y la gestión estatal en ciertas actividades del interés público, como las confiadas a Pemex en sus distintas fases de explotación de hidrocarburos, así como la rectoría económica del Estado, son irreformables”.
Una de las participaciones más aplaudidas durante el foro fue la del ex jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, quien calificó como derrotismo nacional el proyecto de reforma que plantea Peña Nieto. Explicó que la filosofía política que la anima tiene la idea conformista de que México no puede, ni debe, tener la tecnología necesaria para explotar sus principales activos.
Ebrard Casaubón, aspirante a dirigir el PRD, denunció que cuando un gobierno se muestra urgido por obtener algo en una negociación internacional, el costo por el que se obtiene es el menos benéfico para la nación.

Como parte de sus propuestas para detener la Reforma Energética, Marcelo Ebrard insistió en consultar a toda la nación mediante la consulta formulada por su partido, y que ésta suceda antes de que se envíe la reforma al pleno del senado.
El senador por el Estado de México Alejandro Encinas resumió en su participación lo acontecido en los foros convocados por el grupo parlamentario del PRD en el Senado de la República. Destacó la discusión que se dio sobre transparencia y combate a la corrupción, pues aseveró que es un tema que no toca la propuesta de reforma constitucional del Ejecutivo. Planteó también que la propuesta de modernización al sector energético que plantea su partido no reforma el marco constitucional y sí protege la seguridad energética.
Encinas Rodríguez se sumó a la propuesta del padre Miguel Concha, pidiendo a todas las fuerzas políticas opositoras a la reforma unirse en un solo frente que defienda el petróleo y que cuente con un plan energético nacional digno.
Al foro acudió el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, Jesús Zambrano, quién recalcó en su participación que en el tema de la Reforma Energética su partido no tiene ninguna diferencia interna.
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, ex candidato presidencial, quién ha abanderado la oposición perredista a la reforma, declaró que la energética no sólo es una reforma inconstitucional, sino que es también una propuesta ilegítima desde el punto de vista político, pues durante la campaña electoral de Enrique Peña Nieto nunca hubo la más ligera mención de que podía reformarse la Constitución para lograr el retorno de la inversión extranjera.
Cuauhtémoc Cárdenas pidió a los legisladores de su partido no sólo oponerse a la reforma, sino también convencer al resto de que votar a favor los marcaría de por vida como los senadores y diputados que ignominiosamente se sometieron a un voto que cede un recurso vital para el país a intereses contrarios a los de nuestra patria.




