México, huérfano de autoridad real: obispo Raúl Vera

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(12 de noviembre, 2013).- “El responsable principal de lo que está pasando”, dice con tono de desesperación Raúl Vera, obispo de Saltillo, es el Estado: “No hay nadie que vea por nosotros. Es como si no hubiera autoridad”.

Vera ha denunciado desde el púlpito, en las calles y a través de diversas asociaciones civiles, que la violencia en México se recrudece por la orfandad. México está huérfano de una autoridad real, “el país está siendo desmontado”, dice el jerarca religioso mientras agita los brazos para enfatizar, en el ademán de cerrar el puño, que el problema está en la forma de gobernar: “la gobernanza de este país es sólo entre unos cuantos”.

Los crímenes del fuero común se han disparado en Saltillo, Coahuila, y el obispo se preocupa porque “esto nos habla de nuevos reclutamientos, de una posible reorganización de cárteles”. Vera explica que los jóvenes sin trabajo, que son los nuevos conejillos de Indias del crimen organizado, deben hacer ese tipo de robos para subsistir. La violencia no se va, se transforma.

El obispo insiste en que la responsabilidad final está en el Estado y, al no enfrentar “al narcotráfico a través de la justicia para detener su poder en la política y en el dinero, no se toca su estructura”. Vera alude tanto a la estrategia de guerra contra el narco que decretó el predecesor de Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón, como a la estrategia actual. El andamiaje del narcotráfico se deja intacto.

Vera se explica esta negligencia de la autoridad en que para la misma elección de Peña Nieto “hubo denuncias de lavado de dinero”.

El obispo denuncia de que el Estado abandonó su labor, pero también evalúa el trabajo de la Iglesia: “¿Cómo hemos evangelizado? En México somos mayoritariamente católicos. También estamos fallando”.

 

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