El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de México atraviesa una transformación histórica. Bajo el Plan de Fortalecimiento y Expansión 2025-2030, el año 2026 se perfila como el punto de inflexión donde los proyectos de infraestructura crítica pasan del papel a la construcción con la meta de garantizar la soberanía energética y responder al crecimiento de la demanda impulsado por el nearshoring.
Este Plan cuenta con 158 proyectos programados hacia 2030 y contempla la construcción de centrales de generación de energía de ciclo combinado (CCC), fotovoltaicas (CFV) y de combustión interna (CCI), con el fin de agregar 22 mil 674 mega watts (MW) de capacidad de generación de inversión pública y 6 mil 400 mega watts (MW) de inversión privada, la cual se contempla sea mayormente para energías limpias o renovables.

Tal como se anunció durante el mes de diciembre, la meta inmediata para el presente año es el inicio de la construcción de proyectos que añadirán 6 mil MW de capacidad al sistema.
Esta estrategia busca que el Estado, a través de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), mantenga al menos el 54 por ciento de la generación nacional, asegurando estabilidad en los precios y el suministro. El reto, advierten especialistas, no es solo generar energía, sino llevarla de manera eficiente a los centros de consumo.
De acuerdo a la directora de CFE, Emilia Calleja, entre los principales ejes del plan se encuentran los proyectos de generación firme, que servirán como respaldo al sistema eléctrico nacional mediante cinco proyectos de alta eficiencia ubicados en Hidalgo, Guanajuato, Tamaulipas, Sinaloa y Baja California Sur.
Puerto Peñasco y la promesa de los parques fotovoltaicos para reducir la dependencia con EEUU
Como parte de los Proyectos Clave que ya se encuentran en marcha destacan las Centrales de Ciclo Combinado (CCC). Se priorizan plantas de alta eficiencia como Francisco Pérez Ríos (Tula II), Salamanca II, Altamira, Mazatlán y Los Cabos.
En cuanto al impulso fotovoltaico, destaca la continuación de la emblemática Central Puerto Peñasco (Secuencia IV) en Sonora. Cabe destacar que también se contemplan nuevos proyectos solares en Carbón II y Río Escondido, ambas en Coahuila.
Para consolidar la secuencia IV de Puerto Peñasco se contempla una inversión de 363 millones de dólares, la cual le surtirá electricidad al noroeste de México, sustituirá los combustibles fósiles para la generación de energía eléctrica y frenará la importación de energía de Estados Unidos.

El parque Puerto Peñasco resulta tan importante debido a que, con su consolidación, se diversificará la matriz energética al incorporar mayor generación solar fotovoltaica en la red eléctrica de la zona; gracias a ello, se evitará la emisión de gases de efecto invernadero, contribuyendo con los compromisos nacionales en materia ambiental.
De acuerdo a la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA), subalterna de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), durante diciembre de 2025 y enero de 2026, México registró un avance significativo en su cartera de proyectos renovables, pues se tramitaron ambientalmente 2 mil 330 MW distribuidos en iniciativas fotovoltaicas y eólicas.
El 85 por ciento del volumen corresponde a proyectos solares, lo que consolida la consolida como la tecnología predominante del periodo. No obstante, el segmento eólico también mostró dinamismo, con propuestas relevantes como el Parque Eólico IGU, promovido por Atlantica Renewable Power México, con capacidad de 100 MW en Juchitán, Oaxaca.
Transición energética: 70% de la capacidad añadida con el plan debe provenir de fuentes limpias
El compromiso ambiental también es uno de los pilares centrales del plan. CFE proyecta incorporar al 2030 un total de 15 mil 759 MW de nueva capacidad de generación eléctrica con fuentes limpias y almacenamiento.
De estos, 9 mil 359 MW provendrán de proyectos desarrollados por la CFE y 6 mil 400 MW del sector privado. Con ello, se estima que 72 por ciento del total de la capacidad añadida por el plan, provenga de fuentes limpias, reafirmando el compromiso de este gobierno con una transición energética ordenada y con liderazgo del Estado.

Asimismo, se mantiene la apuesta por la repotenciación de centrales hidroeléctricas existentes para incrementar la generación limpia sin construir nuevas presas, aprovechando la infraestructura ya disponible.
En cuanto al factor social, cabe destacar que la meta para finales de 2026, es avanzar en las más de 42 mil obras de electrificación programadas, llevando luz a comunidades remotas y reduciendo la brecha de desigualdad.


