La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó uno de los mensajes políticos más duros de su administración al acusar a una parte de la oposición de actuar como una “derecha entreguista”, dispuesta, afirmó, a respaldar presiones externas contra México con tal de recuperar los privilegios perdidos tras el cambio político impulsado por millones de ciudadanos.
Durante su informe por el segundo aniversario de su triunfo electoral, la mandataria defendió la estrategia de seguridad de su gobierno, reivindicó la cooperación internacional basada en el respeto mutuo y trazó una línea clara entre la colaboración entre naciones y cualquier intento de injerencia en los asuntos internos del país.
Al mismo tiempo, destacó que los resultados en materia de seguridad continúan avanzando y atribuyó esos logros a una estrategia basada en la construcción de paz, la atención a las causas y el combate a la impunidad.
49% menos homicidios y una estrategia distinta a la guerra
Sheinbaum informó que durante los primeros 20 meses de gobierno se logró una reducción de 49 por ciento en los homicidios dolosos y una disminución de 20 por ciento en los delitos de alto impacto.
La presidenta aseguró que estos resultados son consecuencia de una política diferente a la aplicada en administraciones pasadas.
“Pero debe quedar claro: nosotros no hacemos la guerra como en el pasado, nosotros construimos paz con justicia”.
La mandataria reiteró que la estrategia de seguridad seguirá enfocada en las juventudes, la prevención y el combate a la impunidad para fortalecer la tranquilidad en todo el territorio nacional.
“Cooperación no significa subordinación”
Al referirse a la relación con Estados Unidos, Sheinbaum sostuvo que México mantiene disposición para colaborar en temas de seguridad, combate al narcotráfico y control del tráfico de drogas, pero subrayó que dicha colaboración debe desarrollarse siempre bajo principios de respeto mutuo.
“Nosotros creemos en la cooperación entre las naciones, en el intercambio de información y en el trabajo conjunto para enfrentar problemas comunes. Pero cooperación no significa subordinación. Colaboración no significa sometimiento”.
La presidenta insistió en que para reducir la violencia también es indispensable combatir el tráfico ilegal de armas hacia territorio mexicano y atender el consumo de drogas en Estados Unidos.
Asimismo, recordó que la lucha contra la delincuencia organizada debe desarrollarse bajo los principios del derecho internacional y el respeto a la autodeterminación de los pueblos.
“México no admite la injerencia en nuestros asuntos internos, porque nosotros no nos entrometemos en los asuntos internos de otras naciones”.
Sheinbaum carga contra la “derecha entreguista”
La parte más contundente del mensaje llegó cuando la mandataria dirigió sus críticas hacia sectores de la oposición mexicana.
Sheinbaum afirmó que existe una corriente política que no sólo se opone a la transformación, sino que además busca apoyo fuera del país para intentar frenar los cambios impulsados en los últimos años.
“Ahora bien, lo más lamentable es la actitud de una parte de la derecha mexicana: una derecha entreguista, dispuesta a celebrar e incluso promover las presiones de políticos extranjeros”.
La presidenta acusó a estos sectores de mantener una visión subordinada frente a intereses externos y de actuar en contra de los intereses nacionales.
“Políticos y comentaristas que viajan al extranjero para hablar mal de México; que, desde aquí, solicitan intervención externa; que abren las puertas a agencias extranjeras con tal de recuperar los privilegios que perdieron cuando el pueblo decidió cambiar el rumbo de la nación”.
También cuestionó la cercanía de algunos grupos políticos con representantes de movimientos ultraconservadores internacionales.
“Una derecha que llega al extremo de invitar a representantes de la ultraderecha española para rendir homenaje a Hernán Cortés”.
“México ya cambió”
La mandataria sostuvo que las expresiones de respaldo a intereses extranjeros no representan un fenómeno nuevo en la historia política nacional y las vinculó con posturas conservadoras que, dijo, han acompañado distintos episodios del pasado mexicano.
“Sin embargo, por más lamentable, la verdad es que no nos extraña. Ese ha sido siempre, a lo largo de la historia, el papel de los conservadores mexicanos”.
Frente a ello, Sheinbaum aseguró que el país vive una nueva etapa política respaldada por la participación popular y por una visión de Estado basada en la defensa de la soberanía nacional.
En el cierre de este apartado de su discurso, lanzó el mensaje que sintetizó la postura de su gobierno frente a la oposición y frente a cualquier intento de presión externa.
“Pero hay algo que no entienden: México ya cambió”.
“Nada ni nadie va a detener la Transformación de nuestra patria. Esa es la nueva realidad”.


