Por Raúl Linares
(19 de diciembre, 2013).- Al término de la Caravana de Madres Centroamericanas “Emeteria Matínez”, el representante de la casa del migrante La 72, de Tenosique Tabasco, fray Tomás González, denunció que ahora ya no sólo trabas económicas, políticas y jurídicas alientan la tragedia migrante, sino que también el poder eclesiástico podría estar “detrás de su tragedia”.
En el contexto del Día Internacional de la Migración, el también activista anunció que quienes saludaron e impulsaron el periplo de la caravana que finalizó ayer fueron esencialmente mujeres y jóvenes; no así, todo el conjunto de la institución católica, que ha comenzado un proceso de separación con la que denominó “la iglesia de abajo”.
“La articulación que teníamos como casas de migrantes, en las últimas fechas, ha venido a ser desmantelada por el que ahora es el obispo responsable de la arquidiócesis de Cuautitlán, Guillermo Ortiz Mondragón. Él tiene que reconocerlo, tiene que echar para atrás lo que ha venido haciendo en este último año”, expuso fray Tomás al finalizar la presentación del libro El círculo, escrito por el periodista y fotógrafo Ricardo Ramírez.
En ese sentido, recalcó que, hasta hace poco, Guillermo Ortiz había amparado la defensa de los derechos humanos y el cabildeo con las autoridades de la ruta migratoria, motivo por el que fue nombrado titular de la Pastoral de la Movilidad Humana.
Sin embargo, una vez que asumió el cargo, el también responsable del refugio en la comunidad de Huehuetoca, se ha encargado de “obstaculizar” la labor de defensores de los migrantes como él, Alejandro Solalinde o “Las Patronas” en Veracruz.
“Hasta hace poco teníamos un trabajo de articulación muy bueno que ahora han venido a desmantelar: han venido quitando coordinadores, han venido a prohibir reuniones entre las casa de migrantes, en fin, es muy lamentable que ahora no sólo tengamos que lidiar con la delincuencia organizada, las autoridades o el Instituto Nacional de Migración, sino también con la misma jerarquía católica”, expuso el religioso y activista franciscano.
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Pese a las “trabas mostradas” que se hicieron sentir a lo largo de la Caravana de Madres Centroamericanas, Fray Tomás calificó como totalmente exitoso su recorrido. De hecho, “como un récord”, gracias a esta iniciativa se encontraron nueve personas y se incorporó al contingente un grupo de mujeres del El Salvador. Además, fueron recibidas en el Senado de la República, aunque finalmente no pudieron comparecer ante los legisladores, y su presencia ha presionado para que el próximo año se aparezca del Programa Nacional de Migración.
“Lo más importante es que es un esfuerzo de la sociedad civil y, además, de una sociedad que cada vez más se está sensibilizando, incorporando y articulando con esta causa”, finalizó.


