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Las desapariciones forzadas en México después de Rosendo Radilla

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(09 de enero, 2013).- Desde el 25 de agosto de 1974 no se conoce el paradero del líder social guerrerense Rosendo Radilla Pacheco. La última vez que tuvo contacto con sus familiares fue aquel día de su detención, cuando dio dinero a su hijo Rosendo Radilla Martínez para regresar a su hogar y dar aviso a sus familiares. Sin embargo, esta desaparición se volvió referencia para la justicia en México, pues fue el primer caso en que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó al Estado mexicano por violación de derechos humanos.

Rosendo componía corridos y cantaba a sus hijos, fue presidente municipal y secretario general de la Confederación Nacional Campesina, y participó en el acto inaugural del Congreso Campesino Extraordinario de la Liga Revolucionaria del Sur Emiliano Zapata.

Rosendo Radilla, padre de 12 hijos y compañero de los maestros guerrilleros Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, fue visto por última vez en el ex cuartel militar de Atoyac de Álvarez, Guerrero, lugar en el cual la resolución emitida por la CIDH obligara al gobierno mexicano a hacer una excavación para hallar sus restos y los de otros desaparecidos durante la llamada Guerra Sucia que emprendió el Estado mexicano contra dirigentes sociales.

La excavación se llevó a cabo durante el 2013, sin embargo, sólo se permitió buscarlo en el 1 por ciento del territorio del lugar durante doce días.

El Diario de las excavaciones 2013 publicado en la página de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH) consigna:

Décimo día en el ex cuartel militar de Atoyac de Álvarez […] Como la excavación está prácticamente terminada pero que aún quedan dos días de trabajos, proponen que se excave un pozo de prueba pequeño en un área intermedia entre las dos trincheras abiertas en la zona 4, la zona ampliada. Técnicamente, los peritos de la coadyuvancia comentan que este pozo no tendría sentido, con los resultados vistos en las trincheras mencionadas queda claro que en esta zona no se encontrarán indicios y que hacerlo sería más desgastante para los familiares. Aún así, se presenta la propuesta a los familiares y tras un acalorado debate se toma la decisión en colectivo: si las autoridades realmente tienen disposición de seguir excavando, que se excave una zona diferente, propuesta por los peritos de la coadyuvancia y en base a las opiniones de los familiares. La respuesta es positiva […]”.

El 15 de marzo del 2008, la Corte demandó al Estado mexicano por violación al derecho a la vida, a la integridad personal, a la libertad personal, a las garantías judiciales, al reconocimiento de personalidad jurídica y al derecho a la protección judicial. Un año más tarde, se realizó la audiencia y se emitió la sentencia: se condenó al Estado mexicano por graves violaciones a los derechos humanos.

El precedente que sentó fue histórico, pues obligó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y, en general, a las instituciones procuradoras y garantes de la justicia en México, a establecer criterios para el cumplimiento de esta sentencia y de otras que en un futuro pudiera emitir la Corte Interamericana, ahora obligatorias para las autoridades nacionales.

Parte trascendental de la resolución fue el hecho de sentenciar que los jueces militares no eran competentes para juzgar a militares acusados de violar derechos humanos, ya que éstos deberán ser turnados a la justicia ordinaria federal. Incluso, estableció por primera vez la inaplicabilidad de la reserva de averiguaciones previas en casos de violaciones graves a derechos humanos, es decir, la averiguación previa del caso Radilla se convirtió en información pública a la que por ley se puede acceder.

Si bien el caso de Rosendo Radilla fue una de  las razones por las que actualmente –en teoría– se requiere aplicar tratados internacionales de derechos humanos aún en perjuicio de la legislación mexicana, la jurisprudencia sentada por la CIDH se ha dejado en el olvido y las excavaciones parecen haber sido un punto final para el gobierno mexicano –no sólo para los familiares de Radilla, sino de familiares que siguen en la búsqueda de sus desaparecidos de la Guerra Sucia.

2014 será un año para recordar a Rosendo Radilla. En marzo el líder guerrerense cumpliría 100 años. En agosto se cumplen 40 años de su desaparición y en noviembre se celebrará el quinto aniversario de la sentencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En vida y en ausencia, Rosendo Radilla sigue siendo referente de los luchadores sociales.

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