(22 de enero, 2014).- Una inyección letal deberá de poner fin a la vida de Édgar Tamayo Arias este miércoles en punto de las 18:00 horas a pesar de las múltiples condenas tanto del Gobierno mexicano como del estadounidense, sin embargo, el juez federal de Texas, ha rechazado toda posibilidad de postergar la ejecución y revisar su caso tal como lo decidió la Corte Internacional de Justicia en el año 2004, un fallo histórico a favor de México que hoy ha sido ignorado.
Édgar Tamayo tiene 46 años de edad y hoy podría ser su último día de vida, la cámara de muerte de Huntsville, Texas parece ser su destino inminente. Acusado de asesinar a un policía en 1994 en Houston, Tamayo ingresó a la cárcel, sin embargo, se le privó de sus derechos de asistencia consular violando la Convención de Viena de 1963 ratificada por 175 países –incluido EE.UU.- que exige la asistencia consular a todo extranjero tras ser informado de sus derechos.
El día de ayer, la organización de derechos humanos Human Right Watch (HRW) calificó de “aberración” y “acto de barbarie” la pena de muerte a la que ha sido condenado Tamayo Arias y la negación de Texas para suspenderla.
José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW, señaló que “mientras no exista un mecanismo por el cual el Gobierno Federal pueda exigirles a los Estados el cumplimiento de obligaciones jurídicas internacionales, que obligan a los Estados Unidos como nación, lamentablemente esto se va a seguir produciendo”.
Por su parte, los abogados de Tamayo Arias se declararon “decepcionados por este fallo”, no obstante, ratificaron su intención de “continuar luchando por el derecho de Édgar a que se revise su caso”, ya que aseguraron que las apelaciones podrán llegar hasta la Corte Suprema de Estados Unidos, misma que puede expedirla de último momento.
Organizaciones de derechos humanos y ciudadanos a través de las redes sociales, han manifestado su apoyo al mexicano a través de la frase “salvemos a Édgar”, campaña que comenzó con la organización Amnistía Internacional, misma que denunció “la violación vergonzosa del derecho internacional”, no sólo de Tamayo, sino de los aproximadamente cincuenta mexicanos que se encuentran en el corredor de la muerte en el país norteamericano.
“Es injusto lo que quieren hacerle sabiendo bien que él no fue el culpable, no fue el que mató al policía, él nunca dijo que mató y además no fue auxiliado por el consulado ni todas esas personas que deben estar cuando cometen algún delito”, declaró Héctor Tamayo, padre del acusado.
El día de ayer, habitantes de Miacatlán, pueblo natal de Édgar Tamayo, marcharon cerca de las 13:00 horas de la Iglesia del Calvario al zócalo de Cuernavaca en busca de un último milagro que pueda suspender la ejecución.
“Buscamos abrir el corazón de las autoridades y evitar la pena de muerte a Édgar”, señaló Lidia Cruz Arias, prima del sentenciado.
La ejecución de otro mexicano, Ramiro Hernández, está planeada para llevarse a cabo el martes 9 de abril, también en Texas.


