(San Salvador, 6 de febrero, 2014).- El Presidente de la República de El Salvador, Mauricio Funes, reiteró su postura de rechazo al embargo de Estados Unidos contra Cuba, en el marco de la firma de adhesión de El Salvador a la Proclama de América Latina y El Caribe como Zona de Paz, suscrita por los países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en La Habana.
“El embargo hacia Cuba es anti histórico, perjudicial no sólo para Cuba, sino para toda América Latina y por lo tanto nos parece que debe ser levantado a la brevedad posible”, dijo el mandatario en conferencia de prensa después de la firma de adhesión a este pacto.
Agrego que él ha sido coherente con esa visión en todas sus comparecencias y en todos sus discursos ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, ya que nunca ha dejado de mencionar el tema del embargo hacia Cuba.
“En la medida que se mantenga ese embargo, se sigue manteniendo a Cuba como un pueblo y como sociedad excluida del resto de países de América Latina”, expresó el gobernante.
Señaló que por eso la CELAC, que une a los países de América Latina y el Caribe, puede, en el esquema de pesos y contrapesos, constituir una fuerza importante, un bloque regional que luche por la definitiva integración de Cuba.
Adhesión a la Proclama de América Latina y El Caribe como Zona de Paz
Con respecto al contenido de la Declaración de la CELAC, el presidente Funes indicó que esta iniciativa es paralela al esfuerzo que se ha realizado entre tres países y tres mandatarios en la región centroamericana, particularmente de Honduras, Nicaragua y El Salvador, para declarar al Golfo de Fonseca como “una zona de armonía, de paz, de prosperidad y por lo tanto, de desarrollo económico social”.
El acto de adhesión se llevó a cabo en la Casa Presidencial y ante el representante del gobierno de Cuba, Lester Delgado; la embajadora de Cuba en El Salvador, Iliana Fonseca, y el canciller Jaime Miranda.
El mandatario también apuntó que con la Proclama se reafirma el compromiso de la región con una paz integral que únicamente puede alcanzarse a través del diálogo, la armonía y el pleno respeto al derecho internacional y a los derechos humanos. Calificó de histórica la celebración de la cumbre de la CELAC en Cuba y el trabajo realizado en ésta por los países miembros, “que sin duda alguna, resalta el alto nivel de consenso, solidaridad y cooperación existente entre las naciones de Latinoamérica, por encima de la heterogeneidad y diversidad que compartimos”.
La Proclama de América Latina y El Caribe como Zona de Paz, que fue ratificada por 30 jefes de Estado durante la II Cumbre de la CELAC, cuenta con ocho puntos que los firmantes tienen que respetar plenamente:
1. América Latina y el Caribe como Zona de Paz basada en el respeto de los principios y normas del Derecho Internacional, incluyendo los instrumentos internacionales de los que los Estados miembros son parte, y los Principios y Propósitos de la Carta de las Naciones Unidas;
2. Nuestro compromiso permanente con la solución pacífica de controversias a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza de nuestra región;
3. El compromiso de los Estados de la región con el estricto cumplimiento de su obligación de no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos;
4. El compromiso de los pueblos de América Latina y el Caribe de fomentar las relaciones de amistad y de cooperación entre sí y con otras naciones, independientemente de las diferencias existentes entre sus sistemas políticos, económicos y sociales o sus niveles de desarrollo; de practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos;
5. El compromiso de los Estados de la América Latina y el Caribe de respetar plenamente el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones;
6. La promoción en la región de una cultura de paz basada, entre otros, en los principios de la Declaración sobre Cultura de Paz de las Naciones Unidas.
7. El compromiso de los Estados de la región de guiarse por la presente Declaración en su comportamiento internacional;
8. El compromiso de los Estados de la región de continuar promoviendo el desarme nuclear como objetivo prioritario y contribuir con el desarme general y completo, para propiciar el fortalecimiento de la confianza entre las naciones.

