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Manejo de residuos tecnológicos: ¿Por el ambiete o el dinero? (Parte II)

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Coatlicue Nieto/ 

Gobierno y reciclaje

(07 de febrero, 2014).-  En noviembre del año pasado, en el estacionamiento de la Universidad Intercontinental (UIC), sede del programa de recolección de residuos electrónicos Reciclatrón, la coordinadora de enlace y capacitación de la Dirección de Educación Ambiental de la Sedema, Rosalyn Herrera Guzmán, abandona los esqueletos de plástico, metal, aluminio y cobre dentro de los contenedores de cartón, para recibir a los ciudadanos que llegan en coche hasta la puerta del tráiler –con capacidad de 17 toneladas–, situado a la entrada del evento, para entregar impresoras videocaseteras, CPU´S, monitores, mouses, teclados, lámparas, radiograbadoras, dvd´s, y demás aparatos electrónicos cuya vida útil ha finalizado.

Herrera Guzmán explica que el Reciclatrón se  realiza a partir de un convenio celebrado entre la  Sedema y Pro Reciclaje Ambiental JRAP, S.A. de C.V. (ProAmbi) –empresa mexicana establecida en 2008 y dedicada a la disposición final y reciclaje de Residuos de equipos eléctricos y electrónicos conocidos también como: R.E.E.E., e-desechos, o internacionalmente como Waste Electrical and Electronic Equipment (W.E.E.E.)–, la cual además de contar con los permisos de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) necesarios para operar como recicladora también es la más cercana a la Ciudad de México.

“En lo que va del año, este programa ha recuperado 11 toneladas de residuos tecnológicos en el Bosque de Tlalpan, 7 toneladas y media en el Bosque de Chapultepec, 12 toneladas en el Bosque de Zoológico Los Coyotes, 7 toneladas y media en el Bosque de San Juan de Aragón, 11 toneladas en el Politécnico, y 36 toneladas y media en la UNAM”, apunta la servidora pública.

Otro de los programas gubernamentales, cuenta, para fomentar el reciclaje en el DF, es el llamado Mercado del Trueque, donde se reciben de uno a diez kilos de residuos sólidos como cartón, aluminio, vidrio, PET o electrónicos, para ser canjeados por billetes verdes con los que a su vez se puede adquirir jitomate, lechuga, conejo, queso o algún otro producto orgánico. Este esfuerzo busca además de promover el reciclaje, apoyar el comercio con pequeños productores.

La coordinadora añade que el PET es el mejor pagado en dicho programa oficial y no los objetos electrónicos pesados como pudiera pensarse, porque cada residuo vale un puntaje y los residuos tecnológicos suelen tener los más bajos. “En el Reciclatrón sí estamos recibiendo monitores y televisiones mientras que en el Mercado del Trueque no se reciben”, señala Rosalyn Herrera, antes de buscar un poco de sombra para continuar la entrevista.

En cuanto a la afluencia del evento, la funcionaria de la Dirección de Educación Ambiental de la Sedema, menciona: “Ayer por ejemplo, se recibieron 67 personas y hoy van alrededor de 30 (es medio día). Nos ha tocado en otros espacios como el zoológico Los Coyotes, que se recibieron el primer día 200 y al otro como 196, es decir casi 400 personas en dos días”.

Y es que con las reformas a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos Sólidos, del 21 de mayo de 2013, se pretende fortalecer el manejo de los residuos sólidos urbanos y de manejo especial a través del aumento en las capacidades operativas y de infraestructura de las entidades federativas y municipales, destinada a la recolección, separación y reciclaje, a través del fomento y de la aplicación de tecnologías diversas.

Esta misma reforma prevé obtener el aprovechamiento máximo de los RSU y RME en el país, así como el saneamiento de tiraderos a cielo abierto, para lo cual se destinaría en 2013 un presupuesto de 528 millones 341 mil 300 pesos, de acuerdo con el portal electrónico de la Semarnat.

A este esfuerzo federal se suma el mecanismo llamado Prevención y Gestión Integral de Residuos, que en 2012 otorgó recursos a San Luis Potosí, Chihuahua y Veracruz para sus programas de prevención y gestión integral de residuos sólidos y de manejo especial, por 11 millones 413 mil 958 pesos, en tanto a Colima le fueron autorizados dos millones 500 mil pesos para la construcción y equipamiento de un centro de acopio para RME.

El valor de la basura

La especialista en Energía, Alma Santa Rita, aclara que los desechos electrónicos se acumulan en el planeta a un ritmo de 40 a 50 millones de toneladas por año, y que su tratamiento permite recuperar plásticos, metales ferrosos y no ferrosos, metales preciosos, vidrio y piezas electrónicas. Todos con un valor en el mercado, pues “existe un gran potencial de aprovechamiento de estos materiales y una oportunidad de negocio que  se debe explorar”.

“En nuestro país se estima la generación de más de 115 mil toneladas al año de residuos electrónicos. Imagino que sí es redituable pero faltan elementos para poder asegurarlo en México, ya que depende de la tecnología disponible, de los canales o sistemas de recolección y del esquema de negocio que pueda plantearse. Aunque sí es redituable desde el punto de vista energético, es decir, la energía que se gasta en el reciclaje es mucho menor que la que se usa en la manufactura o en la extracción de materiales vírgenes”, complementa la maestra.

Al respecto, el reciclaje de acero –aleación de hierro y carbón con bajo porcentaje de manganeso, sílice, fósforo, azufre y oxígeno– representa una disminución del 74% de uso de energía, 40% de consumo de agua, 76% de contaminación acuática y 97% en la generación de residuos.

El del cobre es posible casi en un 100%, con muy poco o ningún desecho e implica un ahorro del 85% en relación con su producción primaria. Respecto al aluminio, mientras un kilogramo producido por reciclaje utiliza sólo 10% de la energía requerida para su producción primaria, además de evitar que se genere más de un kilogramo de residuos de bauxita y dos kilogramos de emisiones de dióxido de carbono (CO2), publica la revista Tu interfaz de Negocio en su artículo “Basura electrónica”.

Conforme a esta publicación bimestral, se calcula que en la fabricación anual a nivel mundial de dispositivos eléctrico-electrónicos, se utilizan 320 toneladas de oro y más de siete mil 500 de plata, lo que significa un crecimiento de 21 millones de dólares en el valor total de metales contenidos en desechos tecnológicos, mismos que pueden recuperarse casi en su totalidad mediante técnicas adecuadas de “minería urbana”.

Por su parte, el suministro anual de oro mundial se incrementó un 15% en los últimos diez años, su precio por onza subió un 400% (300 dólares a más de mil 500 dls.), razón por la que Alexis Vandendaelen de la empresa belga Umicore Precious Metals Refining, propone que los desechos tecnológicos se vean como una oportunidad y que se reemplace el concepto “gestión de residuos” por el de “gestión de recursos”, según dicha publicación.

Por ello de tomar en cuenta el desecho tecnológico anual de los mexicanos (que oscila en 300 mil toneladas de aparatos tecnológicos con un ritmo de crecimiento del 6% anual) y las estimaciones de metales que éste puede contener, el aprovechamiento del oro de la basura tecnológica en México podría representar una recuperación de entre 823 millones y mil 646 millones de pesos, de acuerdo con esta revista de negocios.

En nuestro país tenemos empresas como Proambi, Recicla Electrónicos México (REMSA) o Belmont Trading Recycling Solutions que participan en esta incipiente industria, lo cual puede generar no sólo ganancias para las empresas sino también la recuperación de metales como el oro y la plata cuyos procesos de extracción suelen ser altamente contaminantes.

¿Y los productores y comercializadores?

 

Si bien empresas como Apple, IBM, Toshiba y HP, cuentan en sus páginas electrónicas con información disponible respecto a las acciones que realizan en pro del medio ambiente, lo cierto es que ninguna ha publicado su plan de manejo de residuos o algún otro documento que traduzca estos esfuerzos en acciones concretas y coordinadas con los gobiernos federal, estatal o municipal.

Los únicos registros que existen en Semarnat corresponden a empresas de otros giros, no productoras de bienes tecnológicos, y que incluso obtienen éstas certificaciones como parte de su compromiso como Empresas Socialmente Responsables, es decir que existe una ausencia de aplicación respecto a los mecanismos definidos en la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos Sólidos, su Reglamento y en la NOM 161, mediante los cuales se asumiría de manera efectiva la responsabilidad que les corresponde a estas empresas en el manejo de los residuos tecnológicos.

Es por ello, que los tres órdenes de gobierno deben impulsar políticas públicas para el adecuado manejo de la basura electrónica (W.E.E.E.), no sólo respecto al desarrollo de infraestructura para su recolección, separación y disposición, sino también aquellas acciones encaminadas a la población, para que ésta reconozca las ventajas económicas y ambientales del manejo responsable de los residuos tecnológicos.

Ya que si los productores, distribuidores, importadores, comercializadores y consumidores de los bienes tecnológicos en nuestro país, no se involucran activamente en la recuperación de los residuos generados a partir de los bienes que producen, importan, comercializan o usan; por preservar el medio ambiente o proteger la salud de las personas; al menos que las autoridades gubernamentales incentiven el interés de todos los participantes en la cadena de valor de los bienes tecnológicos para que participen en el manejo responsable de los desechos electrónicos por representar éste, un negocio potencialmente lucrativo.

Twitter: @Sophiadaria

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