(11 de febrero, 2014).- Los Juegos Olímpicos de Invierno, llevados a cabo en la ciudad de Sochi, Rusia, han despertado la polémica con respecto a la persecución, discriminación y estigmatización de la homosexualidad en ese país.En Rusia recientemente se aprobaron leyes en contra de la “propaganda de relaciones sexuales no tradicionales”, las cuales, pese al intento de matizarlas por parte del presidente ruso Vladimir Putin y del alcalde de la ciudad de Sochi Anatoli Pakhomov, son extremadamente conservadoras.Más de una vez ambos personajes han dado muestra de su intolerancia hacia la homosexualidad femenina y masculina en sus declaraciones. Vladimir Putin manifestó su apoyo a la ley contra la propaganda homosexual pues, según sus palabras, “Rusia necesita “limpiarse de la homosexualidad”. Adem´s, en sus intervenciones ha relacionado la homosexualidad con la pedofilia. Por su parte Anatoli Pakhomov señaló que en su ciudad se respeta a la comunidad gay siempre que “no intenten traer sus costumbres a nuestra ciudad”.La concepción de la homosexualidad como una identidad voluntaria empezó a abrirse camino firmemente desde el último cuarto de siglo XX con la revolución sexual y política que se vivió durante la década de 1970. En ella comenzó por configurarse una cultura gay a partir de su autodefinición como una comunidad separada de lo que “normalmente es aceptable”, ya que históricamente la homosexualidad había sido estigmatizada, censurada, castigada y perseguida socialmente por escapar a lo que culturalmente era aceptable en los comportamientos entre hombres y mujeres.Desde hace más de 40 años, la lucha por la defensa de los derechos de las personas homosexuales no ha dejado de dar frutos. Durante este proceso se han nombrarse comunidad Lesbiana, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero e Intersexual (LGBTTI), con el afán de definirse y ser más incluyentes respecto a cualquier práctica y preferencia sexual.Finalmente, la lucha por el reconocimiento del Estado ha echado mano del concepto estratégico de “ciudadanía homosexual” pues la noción de ciudadano moderna no refiere a un individuo cualquiera, sino a un sujeto de derecho en una república en la que todos tienen los mismos derechos. Con esta categoría se intenta mostrar que, en tanto homosexuales, se poseen los mismos derechos civiles.
Sin lugar a dudas, fue en los ámbitos de la expresión artística que se empezó a crear una cultura de libertad respecto a preferencias sexuales, misma que ahora extiende por prácticamente todo el mundo occidental. Sin embargo, el activismo político y cultural fue el bastión principal de la comunidad LGBTTI, y precisamente ese bastión se convirtió en el parteaguas para el reconocimiento de sus derechos. Era de esperarse, entonces, que las primeras figuras públicas que apoyaran abiertamente la homosexualidad fueran intelectuales y artistas.
El teatro es una de las expresiones que dio cuenta más claramente de la relación entre identidad sexual y formas culturales con el despliegue de obras con temática homosexual. Desde la apertura de cabarets, bares y antros, así como la divulgación de publicaciones periódicas, artículos de consumo, orientación psicológica, hasta revistas de divulgación ha crecido una industria cultural alrededor de estos temas. A la par, ha surgido un campo de teoría e investigación científica sobre la homosexualidad y la diversidad sexual y de género por instituciones académicas.
El Internet y las redes electrónicas de comunicación han sido un vehículo de información muy importante para la comunidad gay internacional. Desde chismes, noticias, de todo el mundo, asesoría legal, hasta grupos de encuentro, participar activamente en organizaciones y causas sociales o políticas alrededor del mundo, pueden halarse en la red.
Resulta escandaloso que después de este desarrollo persistan prácticas legitimadas desde los gobiernos y Estados de exclusión y prejuicios a la comunidad LGBTTI, comunidad que ha creado espacios propicios para la manifestación de su identidad ante la estigmatización y marginación por parte de la sociedad. Sin embargo, el deporte se mantiene como un ámbito en el que campea la exclusión de las personas homosexuales y de las mujeres en diferentes tipos de deportes considerados masculinos.
En este momento más mujeres y hombres gays demandan que la cultura de la comunidad LGBTTI es momento de que forme parte de la vida cotidiana de cualquier país, sin la necesidad de constituirse como una comunidad separada sino en interacción con la cultura
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