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El “cementerio nuclear” de Temascalapa vuelve a despertar temor en el Estado de México

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Fotos por Rubén Darío Betancourt para Contralínea

(18 de febrero, 2014).-Nuevamente el “cementerio nuclear”, como se conoce al Centro de Almacenamiento de Desechos Radioactivos (Cader), ha despertado la preocupación de los pobladores del municipio de Temascalapa, Estado de México, al presentarse casos de cáncer y leucemia en niños presuntamente como consecuencia de la radiación.

Juan Antonio Medina, integrante de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, dio a conocer la nula respuesta de la presidencia municipal de Temascalapa en el caso de la relación de niños con cáncer y leucemia que se han presentado en la entidad, y de la cual se desconoce el número exacto de enfermos a consecuencia de los desechos radioactivos que se guardan en el Cader, cercano a la población.

El activista mexiquense señaló que es sorprendente que las autoridades municipales ignoren los riesgos que implica el Cader para la comunidad, pues en alguna ocasión para “calmar” a los manifestantes, la presidencia municipal les entregó una copia de una solicitud suscrita por la directora de salud municipal, Liliana Bravo, y por el alcalde Guillermo Fernández, que estaba dirigida al director general de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardas (CNSNS), Juan Eibenschutz Hartman, en donde piden información sobre el Cader.

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Los posibles casos de cáncer en los niños nuevamente revive el temor y reaviva la lucha de los habitantes de Temascalapa para reubicar el “cementerio nuclear” que lleva más de 40 años en la vida cotidiana de la población.

El Centro de Almacenamiento de Desechos Radioactivos opera a 75 kilómetros del Distrito Federal y se encuentra cercano al acuífero Cuautitlán-Pachuca –que abastece de agua a dos delegaciones del Distrito Federal, 34 municipios del Estado de México y 14 del estado de Hidalgo.

A pesar que la fuerte oposición de los habitantes de Temascalapa fue socavada por el ejército en en los ochentas, todavía existe un fuerte activismo que continua demandando que se respete el carácter temporal del almacenamiento trasladando los desechos a otro sitio; además, exigen que se realicen estudios para determinar las consecuencias en la salud de la población y en el ambiente.

Existe una declaración que data de 1992 por parte de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguarda en la cual se dictaminó que el depósito no era idóneo para ser utilizado de forma permanente.

De acuerdo a una investigación especial de la revista Contralínea, en 1998 se evidencio la disminuida capacidad de almacenamiento del depósito pues, de los tres almacenes con los que cuenta el Cader, uno de ellos, con capacidad para 2 mil 665 bidones, se encontraba al límite; otro, con espacio para 3 mil 664 bidones, albergaba para entonces 937 recipientes; y el último estaba a un tercio de su capacidad.

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Además, se asegura que entre todo el material radioactivo que se ha depositado en el Cader se encuentran 96 toneladas de varilla contaminada con Cobalto 60, fuentes agotadas de Cesio 137 y Americio 241, así como minerales de Uranio, entre otros desperdicios radiactivos, que conforme con la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades del gobierno de Estados Unidos, la exposición a altos niveles de estos elementos químicos puede producir daño en las células humanas, efectos en los pulmones y el corazón, dermatitis, síndrome de radiación y basado en pruebas de laboratorio con animales, la institución ha determinado que el cobalto y los compuestos de éste son posibles agentes cancerígenos en seres humanos.

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