(10 de marzo, 2014).- El día de ayer, el gobierno Federal y la Procuraduría General de la República confirmaron el deceso de Nazario Moreno, alias “El Chayo”, capo fundador de la Familia Michoacana, grupo delictivo que hoy es conocido como Los Caballeros Templarios. Sin embargo, el ex mandatario Felipe Calderón y el entonces vocero de Seguridad Nacional, Alejandro Poiré, informaron de su muerte el 10 de diciembre de 2010.
En esta ocasión Monte Alejandro Rúbido García, secretario ejecutivo del Sistema de Seguridad Nacional de Seguridad Pública (SSNSP), explicó que durante las primeras horas de la mañana del 9 de marzo, elementos de la Marina y el Ejército arribaron al lugar donde se localizaba El Chayo –a 13 kilómetros de la cabecera municipal de Tumbiscatío, Michoacán–, a quien se le pidió se entregara, pero éste “agredió a las fuerzas federales las cuales tuvieron que repeler la agresión dando muerte al presunto delincuente”.
En conferencia de prensa Monte Alejandro Rúbido, recordó la información dada a conocer el 10 de diciembre del año 2010, en la que se anunció que “en un enfrentamiento suscitado en el día anterior entre elementos de la Policía Federal y un grupo delincuencial que opera en Michoacán, había sido abatido Nazario moreno González y se argumentó que su cuerpo fue recogido por integrantes del grupo delictivo por lo que no existieron evidencias de dicho fallecimiento”.
Tomás Cerón, director en jefe de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, indicó que esta vez la identidad de Nazario Moreno se comprobó al 100 por ciento, mediante el estudio de dactiloscopia forense, “por medio del cual en el indicio de huellas dactilares y por medio del método de clasificación y confronta de la impresión decadactilar con los datos registrados den el sistema AFIS [Sistema Automatizado de Identificación de Huellas Digitales], así como con la credencial de elector y con la cartilla de servicio militar nacional con que se cuentan de Nazario Moreno González”.
Asimismo informó que se realizarán estudios de genética e identificación fisonómica del cuerpo de Nazario, y en los próximos días se dará a conocer la información que éstos arrojen.
LECCIONES AL PAN
Esta vez, Felipe Calderón no felicitó ni a la Sedena, ni a la Sedemar, ni a Peña Nieto, por su cuenta de tuiter. El Partido de la Revolución Institucional anunció, desde su retorno al poder, que “disminuiría” la violencia que cobró la vida de más de 70 mil personas –según cifras oficiales, organismos nacionales e internacionales cuentan más cien mil muertes–, durante el sexenio del panista.
Como es tradición en cada “alternancia” priista, el gobierno federal se congratula con la detención de algún o algunos grandes delincuentes que han acaparado los reflectores en los medios de comunicación. Siendo este el segundo “golpe” asestado al crimen organizado en el estado de Michoacán, entidad que se encuentra en el ojo del huracán por los crecientes índices de violencia, mismos que orillaron a la gente a hacerse cargo de su propia seguridad. Después de que varios académicos, columnistas y especialistas señalaron la ausencia de Estado de Derecho en la entidad, el PRI ha iniciado una contraofensiva para desmentir tales argumentos.
La estrategia priista continúa siendo la misma que hace más de 70 años, lejos de enfocar los esfuerzos a contrarrestar las grandes causas de la falta de empleos, así como del débil crecimiento económico, mismas que han desembocado en el aumento desmedido de la pobreza y la marginación, ha optado por el uso de la fuerza pública y por los reflectores.
Al mismo tiempo aprueba diversas reformas constitucionales que abren la puerta a la inversión extranjera, las cuales, a decir de expertos, agudizarán las condiciones de marginación y pobreza.
Esta captura fallida –en la que resulta muerto [por segunda ocasión], el capo fundador de La Familia Michoacana y uno de los principales líderes de los Caballeros Templarios, Nazario Moreno González–, se suma a la captura de Joaquín Guzmán, alías El Chapo, cabeza del cártel de Sinaloa. Ambos acontecimientos son parte de una narrativa puesta a andar por el PRI, en la que se intenta dar el mensaje de que se trabaja por la sociedad mexicana combatiendo la inseguridad.
En tanto se abre la puerta para el despido masivo de maestros mediante una reforma educativa que, para algunos expertos, inicia un proceso para restringir el acceso a la educación, facilitándolo para quienes poseen recursos económicos.
Los golpes asestados al crimen organizado coinciden con la visibilización del subejercicios millonarios en las instituciones de gobierno durante el último año presidencial panista, por la Auditoria Superior de la Federación, así como con el fraude por millones de dólares de Oceanografía, principal contratista de servicios de obra pública de la paraestatal Petróleos Mexicanos, PEMEX que involucra tanto a funcionarios como a empresarios de afiliación panista.
Para algunos, estos sucesos son parte de la estrategia para afianzar la aplanadora priista que, en contubernio con el Partido Acción Nacional, logró implementar reformas en materia política, económica y de seguridad; sin embargo, este último partido ahora también parece ser su chivo expiatorio. En tanto la izquierda partidista PRD, MC y PT se mantiene inmóvil sin acción alguna que pudiera contrarrestar esta escena mediática.

