(18 de abril, 2014).-La Isla del Rey, en San Blas, Nayarit, apunta a convertirse en zona de desarrollo turístico y náutico, sin importar la petición de huicholes, tepehuanos, coras y mexicaneros para que el gobierno de Nayarit y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) les devuelvan 13 hectáreas del centro ceremonial ubicado en este archipíelago.
En la Isla del Rey nacieron los wixárikas, y desde ahí inician sus peregrinaciones hasta el Cerro del Amanecer, en San Luis Potosí, donde recrean el nacimiento del Sol.
Resalta que las empresas Desarrollos Turísticos Isla del Rey y Desarrollos Turísticos Haramara, que impulsan el proyecto turístico en la región, son propiedad del ex presidente municipal de San Blas, Hilario Ramírez Villanueva.
Braulio Muñoz Hernández, presidente del Movimiento Indígena de Nayarit, comentó a principios de abril que de las 13 hectáreas que se reconocieron a los indígenas desde el sexenio de José López Portillo, el gobierno actual sólo pretende aceptar tres de ellas.
“Con nuestra tierra sagrada no vamos a negociar; el centro ceremonial Tatei Hamara (Diosa del Mar) es parte de la cultura wixárika y el chamán nos ordenó venir a la Ciudad de México a defenderla”, apuntó.
El titular de Sedatu, Jorge Carlos Ramírez Marín, entregó el título de propiedad de 3.5 hectáreas a Juan Carrillo Carrillo, presidente de la Unión Wixárika de los Centros Ceremoniales de Jalisco, Durango y Nayarit, el 9 de agosto de 2013. A principios de abril de 2014, huicholes, tepehuanos, mexicaneros y coras pidieron la intervención del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, para recuperar 10 de las hectáreas que les pertenecen y que fueron entregadas a empresas canadienses para la construcción del desarrollo turístico.
En México, la ley ha estado del lado de las empresas privadas que pretenden privatizar reservas naturales lo mismo que zonas sagradas para comunidades indígenas y, más recientemente, las playas nacionales.
Para el pueblo wixárika, el desarrollo túristico que se planea en la región afectaría el centro ceremonial donde se le llevan ofrendas a Waxiewe o Tatei Haramara, la diosa del mar, ubicada en una roca blanca en el mar frente a la isla.
El territorio también es disputado por la llamada “comunidad indígena Nueva Villa de San Blas”, cuyos integrantes no pertenecen a comunidad indígena alguna. Sin embargo, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la fundación de la Villa de San Blas ocurrio en 1767 por el pueblo huichol, por lo que históricamente les pertenecen esos terrenos.
El último recurso de wixárikas, coras, tepehuanos y mexicaneros es exigir al gobierno que la tierra utilizada para las concesiones turísticas se sume al área protegida que se ha reconocido como suya, y que se haga una consulta a los pueblos que ahí habitan para discutir los proyectos que se pretenda desarrollar en la zona, de acuerdo al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).


