Por Bruno Chavira
(26 de abril, 2014).-A un casi un mes de iniciarse la Copa del Mundo en Brasil, el caos no ha dejado de generarse, pues lejos de los reflectores y los grandes equipos de futbol que jugaran este año, la situación en el Brasil profundo, el de los pobres, no tiene paz.
Hace un par de días se registró el asesinato de Douglas Rafael da Silva, bailarín profesional de 26 años -vivía en la favela de Copacabana- asesinado por la policía y acusado, además, por tráfico de drogas. Este hecho ha sido sólo uno de los detonantes de la violencia que se vive actualmente en todo el país y se suma al descontento por las acciones asumidas por el gobierno para imponer un clima de seguridad a pesar de los distintos atropellos realizados por las mismas autoridades durante todo el proceso de planeación de la mencionada copa.
El estado de sitio, entonces, no tiene mayor explicación que un gasto excesivo por parte del gobierno y una intimidación directa a los pobres y habitantes de las favelas -reductos marginales de la incipiente urbanización brasileña- quienes han protestado en contra de este gasto que se levanta como una afrenta directa contra los habitantes de todo el país, quienes viven en la marginación y la pobreza.
De acuerdo con Revolution News, la cifra de muertos el año pasado en Brasil por parte de la policía era de aproximadamente 2 mil personas, sin embargo, señala que el número podría ser más alto, pues el fin de semana pasado fueron asesinados un hombre joven y una mujer de aproximadamente 60 años en la comunidad de Caramujo.
La actuación de la policía ha impuesto la fuerza sobre cualquier razón y es evidente el atropello directo a cualquier derecho, Brasil ha expuesto el lado más cruel y represivo de un Estado que hasta hace poco se había mostrado como uno de los ejemplos de progreso y desarrollo económico en la región y el mundo.
Las palabras de una activista de los derechos humanos que sintetiza el proceder autoritario de las fuerzas policiacas brasileñas son las siguientes: Se vive un infierno. La policía está matando a cualquiera.
Para tener una idea de la magnitud del proceso de pacificación en Brasil, Revolution News menciona que desde que inició esta “limpieza”, han desaparecido aproximadamente 40 mil personas pobres.
Foto: AFP


