(30 de abril, 2014).- En el año 2013, según la organización Article 19, en México se registraron cerca de 330 casos documentados, de agresiones a periodistas y personas relacionadas con la prensa; esto quiere decir que al menos, cada 26 horas, un comunicador en la capital o el interior del país, sufrió algún secuestro, golpes, amenazas o ataques a las instalaciones en sus lugares de trabajo, lo cual constituye una “seria amenaza a la libertad de expresión en el país”.
Sin embargo, esta crisis que permanece potencial y latente desde el año 2007, no es exclusiva del gremio periodístico; es el reflejo de una descomposición del Estado mexicano que no puede brindarle protección básicamente a ninguno de los sectores de la población.
“La desprotección que viven los periodistas hoy es parte de la crisis general del Estado mexicano. Se supone que el Estado está encargado de la preservación de las personas y sus propiedades; se supone que para eso está, para cuidar la integridad física de la ciudadanía, pero aquí las cosas no son así. Si no pregúntenle a Michoacán, pregúntenle al norte de Tamaulipas; en la sierra de Sinaloa, en grandes partes de Chihuahua. En fin, este es un país en donde el Estado está en quiebra”, señaló el cronista y escritor Humberto Musacchio.
Esta conclusión fue compartida también por el director de Article 19, Darío Ramírez, la periodista Sanjuana Martínez, y el recientemente galardonado premio Gabriel García Márquez 2013, Alejandro Almazán, quienes departieron la charla “Prensa, no disparen”, en el contexto de las actividades culturales promovidas por la Feria Internacional del Libro (FIL) Azcapotzalco, que impulsa la brigada Para Leer en Libertad y la jefatura delegacional.
A tres días de que se celebre el Día Mundial de la Libertad de Prensa, a su vez exhortaron a la población para que defienda sus espacios informativos, a las personas que trabajan en la prensa y el derecho a la información de la ciudadanía –como en el caso de las recientes movilizaciones en contra de la censura en internet, propuesta en las leyes secundarias de la reforma de telecomunicaciones, propuestas por Peña Nieto– pues de lo contrario, se hará más latente la reducción de las libertades civiles.
“A menudo nos quejamos de que la prensa está vendida, en cierta manera es cierto, pero también los parámetros con que se suele juzgar a ésta, están acotados a objetivos muy visibles como Joaquín López Dóriga, Javier Alatorre o Carlos Loret de Mola. Creo que si nos merecemos una mejor información, la sociedad también debe de participar en la defensa de la protección de los periodistas, sobre todo cuando se registran agresiones en contra de ésta”, recalcó Martínez.
Además pidió a los asistentes, recordar que el pasado 29 de abril, se conmemoró el segundo aniversario del asesinato de la corresponsal de la revista Proceso en Veracruz, Regina Martínez, cuyo caso, hasta el momento, sigue sin resolverse ante la negativa del gobernador de dicho estado, Javier Duarte.
Por su parte, Alejandro Almazán, rememoró que la mayor parte de los riesgos que el gremio asume, no se focalizan en la Ciudad de México, sino en el interior del país: “es triste pensar que la sociedad chilanga muchas veces no se conmueve con lo que pasa con ellos. A veces pueden hacer marchas o movilizaciones para defender a los animales, pero no sucede así cuando asesinan o agreden a uno de los periodistas en el interior de la República… No sé si estemos esperando a que nos dejen dos cabezas humanas en el Ángel de la Independencia para sensibilizarnos”.
Por último, insistió en que existe una nueva ola de medios emergentes, independientes y críticos, que no podrán sobrevivir sin el apoyo y la lectura de la sociedad en general, por lo que exhortó a buscarlos, conocerlos y difundirlos.
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Fotos: Para Leer en Libertad A.C.








