(03 de mayo, 2014).- El programa Oportunidades no apoyará a familias indígenas que tengan más de tres hijos, ya que a decir de la titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Rosario Robles Berlanga, la procreación se está viendo como forma de ingresos económicos a los hogares. Las críticas no se han hecho esperar; para investigadoras, académicas y miembros de organizaciones sociales, las declaraciones de Robles, violan los derechos de las mujeres indígenas.
Para la coordinadora del Programa de Mujeres Indígenas del Instituto de Liderazgo Simone de Beuvoir (ILSB), Martha Sánchez Néstor, las declaraciones de Robles Berlanga, viola los derechos humanos de las mujeres indígenas a decidir sobre su cuerpo y el número de hijos que quieran tener o no, además de evidenciar que el asistencialismo gubernamental, es cada vez más autoritario.
Rosario Robles declaró que se suspenderá el apoyo económico por nacimiento si se sobrepasa la cantidad de tres hijos, además de solicitar a las familias indígenas a acudir a los talleres de planificación familiar, “para que sean tres hijos en toda su vida y no más”.
Carlos Beas, de la Unión de Comunidades Indígenas de la zona Norte del Itsmo de Tehuantepec, indicó que el gobierno encabezado por Enrique Peña Nieto, a través de las declaraciones de la titular de Sedesol, reincide en la imposición de programas de control de la natalidad que violentan y desconocen la cultura de las comunidades indígenas, y específicamente, los derechos de las mujeres.
Luego de las declaraciones de Rosario Robles, existe el riesgo de que el gobierno mexicano regrese a épocas en que las administraciones priístas impusieron programas de esterilización masiva y de implantación del diafragma intrauterino (DIU) a las indígenas sin su consentimiento e incluso sin informarlas, declaró Martha Sánchez.
Cabe recordar que en noviembre del 2011, parteras comunitarias en Oaxaca, informaron que las autoridades de Salud en el estado, colocaban sin consentimiento de mujeres indígenas, dispositivos intrauterinos como método de planificación familiar.
“Muchas mujeres van al centro de salud a tener a sus bebés o al hospital. Ahí no les preguntan si quieren llevar un control de planificación, sino que nace el bebé, les ponen el dispositivo y trae severas consecuencias porque no les avisan qué les pusieron, y luego el cuerpo desecha coágulos y restos de placenta, pero el dispositivo tapa la salida de la sangre y nos llegan las mujeres peor”, informó en su momento la partera comunitaria Enriqueta Contreras.
Para Carlos Beas, la posición de Rosario Robles es la de una política urbana desconocedora de la concepción indígena y rural de la familia, “donde el mayor número de hijos es una forma de apoyar en el trabajo del campo, y por tanto, en el sustento de la familia, pero también una forma de compensar la alta mortalidad infantil”.
Las declaraciones de Rosario Robles son una “total falta de respeto” a los derechos reproductivos de las mujeres de pueblos originarios, además de una declaración “superficial y desafortunada”, consideró Alejandra Ancheita, directora de la organización Prodesc (Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, A.C.)
Alejandra Ancheíta, abogada mexicana encaminada por más de 15 años a la defensa de derechos humanos y nominada al premio Martín Ennals, indicó que las declaraciones de Rosario Robles permiten ver que ésta toma sus opiniones como política oficial de gobierno, razón por la cual la Sedesol deberá explicar las bases para que las familias indígenas con más de tres hijos ya no puedan ser beneficiarias de programas sociales.
“Es una especie de declaración no argumentada, muy subjetiva. En ninguna parte del programa nacional México sin hambre 2014-2018, publicado el 30 de abril en el Diario Oficial de la Federación, se menciona nada de eso”, añadió Daniela Díaz, investigadora del Centro de Análisis e Investigación Fundar.

