Alejandro Melgoza / @GiornalistaGonz
(4 de mayo, 2014).- Los criminales en México no tienen límites en su modo de operar, pues cada día buscan nuevas vías para imponer sus reglas con violencia. No respetan género, ni edad. No hay códigos de honor entre ellos como la otrora escuela mafiosa siciliana. No hay reglas. No hay escrúpulos. Sólo crueldad sin importar de quién se trate.
Tan sólo habían pasado dos días desde la celebración del Día del Niño –30 de abril– cuando en Culiacán, Sinaloa, un comando ingresó a un hogar ubicado en la colonia Mazatlán, allí asesinaron por asfixia a un menor de cuatro años de edad y, posteriormente, rociaron gasolina y le prendieron fuego a otro infante de diez. Ambos eran hermanos, según reportó el medio sinaloense Ríodoce.
Los sicarios iban buscando presuntamente a un joven de 16 años, el hermano mayor, sin embargo, al no encontrarlo, ajustaron cuentas con su familia. Allí sólo se hallaban los dos menores, no había nadie más, su padre de los dos pequeños estaba en el trabajo, él es cartero.
Una vez que los hampones abandonaron la vivienda, los vecinos de la familia se percataron que salía humo, debido al fuego que habían prendido en el niño que estaba agonizando. Después, dentro de un ropero hallaron al menor de cuatro años encintado de la cara. Fueron trasladados al IMSS, donde falleció el de 4, al otro lo reportaron como “muy grave”, de acuerdo con la institución. Hasta el momento se desconoce su estado de salud.
Lo anterior revela la atrocidad que viven los infantes en este país, utilizados como mano de obra barata para el cultivo, procesamiento y tráfico de drogas -narcoexplotación-, paramilitarismo, sicariato, prostitución, entre otras tipologías delictivas. Y, cuando ya no resultan útiles, son eliminados por las propias organizaciones criminales.
El pasado 24 de noviembre de 2011, el entonces ombudsman capitalino, Luis González Plascencia, afirmó que cuatro mil niños habían muerto durante la guerra contra el narcotráfico emprendida por Felipe Calderón Hinojosa, quien no aplicó los protocólos para preservar la vida y derechos humanos de ciudadanos mexicanos, entre ellos los niños, que pasaron a formar parte de la lista de los llamados falsos-positivos, conocidos así aquellos que mueren durante el fuego cruzado de los presuntos delincuentes y las fuerzas armadas. Además, hay un saldo de tres mil 700 huérfanos y al menos 400 menores de edad reclutados por el crimen organizado.
Dos días después del Día del Niño, pareciera que la agenda de los menores en los medios se esfumó, pues dicha noticia, que además fue cambiada en su versión por otros medios sinaloenses como parte de un accidente, tuvo poca difusión. Los crímenes no tienen freno. No se respetan los Derechos Universales de los Niños declarados ante la ONU.


