(06 de mayo, 2014).- El día de ayer se difundió un video donde Abubakar Shekau, líder del grupo islamista nigeriano Boko Haram, reivindica el secuestro de 276 niñas perpetrado el pasado 14 de abril y amenaza con venderlas como esclavas, al tiempo que anuncia su intención de casarse con una niña de 9 años y otra de 12. De acuerdo con el líder del grupo considerado como terrorista por el gobierno nigeriano, las niñas no deben recibir educación sino casarse tan jóvenes como sea posible.
El secuestro masivo se llevó a cabo por la noche en un internado de la norteña ciudad de Chibok, ubicada en un área selvática próxima a la frontera con Camerún. Según relatos de algunas niñas que lograron escapar, un comando armado tomó la escuela y les indicó que se subieran a camionetas y autobuses que esperaban afuera, haciéndose pasar como miembros del ejército que resguardaban las instalaciones. 53 niñas lograron huir, pero 223 aún se encuentran en manos de Boko Haram, y se teme que algunas de ellas ya hayan sido vendidas.
Como dijo Abubakar Shekau en el video de una hora, “Yo secuestré a sus hijas… Ellas son esclavas y las venderé porque tengo el mercado para venderlas, porque Alá quiere que las venda… He dicho que la educación occidental debe cesar. Niñas, deben abandonar (la escuela) y casarse”. La impunidad con que se anuncia la realización de estos actos viene amparada por la falta de control del gobierno nigeriano sobre buena parte del territorio del país, sobre todo en las zonas fronterizas del norte.
Boko Haram es una agrupación de islamistas radicales cuyo objetivo es la instauración de la sharia o ley islámica en todo el país. Para lograr este propósito ha recurrido principalmente al secuestro y violación de niñas en toda la región norte de Nigeria, lo que ha obligado al cierre de escuelas en al menos cuatro estados del país donde de por sí la situación educativa es alarmante. En el estado de Borno, donde se ubica la ciudad en la que se realizó el secuestro masivo, se calcula que el 72 por ciento de los niños no está escolarizado. En lengua hausa, “Boko Haram” significa “la educación occidental es un pecado”.
Un día después del secuestro de las niñas en Chibok, un atentado mató a 71 personas y dejó a 124 heridas en una estación de autobuses de la capital nacional, Abuja. El gobierno atribuyó la explosión a Boko Haram, que se calcula ha matado a 3 mil personas desde 2009, pero de acuerdo con Amnistía Internacional sólo en el primer trimestre de 2014 murieron mil 500 personas a causa de la violencia, más de la mitad de las cuales eran civiles. Aunque reivindica como uno de sus objetivos el derrocamiento del gobierno presidido por el cristiano evangélico Goodluck Jonathan, Boko Haram no ha emprendido acciones armadas a gran escala, ejerciendo su violencia principalmente contra civiles.
Este tipo de violencia misógina extrema dista de ser rara en África, donde la mezcla explosiva entre el patriarcado tribal y las religiones llegadas de fuera ha supuesto una constante amenaza para la vida de las mujeres. Este riesgo de ser violentadas se ve exacerbado por los intermitentes –y en ocasiones interminables– conflictos bélicos en que se han enfrascado los Estados africanos tras liberarse del yugo colonial en la segunda mitad del siglo XX. En la génesis de esta belicosidad no puede pasarse por alto el que las actuales fronteras políticas del continente no fueron trazadas siguiendo su historia y tradiciones sino los intereses de las potencias coloniales europeas, principalmente Gran Bretaña, Francia, Portugal y Bélgica.
Así, al obtener su independencia estos países debieron contener en su seno grupos sociales entre los que existían animadversiones centenarias, lo cual muchas veces llevó a que se cometieran auténticas atrocidades. Tal es el caso del genocidio cometido en Ruanda por la etnia mayoritaria de los hutus, quienes en sólo unos meses asesinaron a un millón de personas de la etnia tutsi, 10 por ciento de la población del país. Durante este genocidio, los soldados hutus de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda recibieron la orden de violar a todas las mujeres tutsis; según un documental de RTVE, hasta seis hombres violaban a una mujer, estableciendo una selección por la cual las mujeres más jóvenes “pertenecían” a los oficiales de mayor rango.
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Nigeria es el país más poblado de África, con más de 174 millones de habitantes que viven en un territorio aproximadamente de la mitad del de México; casi 1 de cada 5 africanos vive en Nigeria. Aunque en la actualidad es el quinto mayor exportador de petróleo del mundo, dos terceras partes de la población viven en la pobreza, con más de la mitad del total enfrentando pobreza extrema. Nigeria es un caso paradigmático de que el crecimiento económico por sí mismo no dice mucho sobre las condiciones de una nación, pues pese a haber experimentado tasas superiores al 8 por ciento en los últimos años el bienestar no ha llegado a la población.
Además de la concentración extrema de la riqueza en unas pocas manos, Nigeria comparte con otras naciones africanas una división marcada entre grupos étnicos rivales. El norte de Nigeria es de religión musulmana y de etnia hausa, mientras el sur es predominantemente cristiano y los grupos étnicos más numerosos son el yoruba y el igbo. Debe aclararse que esto sólo da cuenta de los grupos étnicos dominantes, pues en el país coexisten más de 250 etnias. Al igual que sucedía en Sudán, la región del sur alberga una mayoría cristiana y cuenta con una inmensa riqueza petrolera, pero aquí no se han presentado intentos de separación de las regiones petroleras sino un agresivo movimiento en el norte que reivindica una violación masiva a los derechos de las mujeres en nombre de una versión del Islam extrema incluso bajo parámetros africanos.
Aunque Estados Unidos ofrece una recompensa de 7 millones por información que lleve a la captura de Abubakar Shekau, y los líderes de las naciones más desarrolladas han ofrecido su ayuda técnica para cualquier operativo que lleve a la liberación de las niñas que Boko Haram mantiene en su poder, lo cierto es que las perspectivas de recuperarlas con vida y devolverlas a sus familias se esfuman conforme pasa el tiempo. No sólo no se ha avanzado en la localización de las víctimas, sino que hoy mismo tuvo lugar un nuevo secuestro en la localidad de Warabe, donde un comando asaltó varias casas y sustrajo a 8 niñas de entre 12 y 15 años. Warabe también se localiza en el estado de Borno.


