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El “camino correcto” de la economía: 12 mil desempleados menos

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(14 de mayo, 2014).- Según las cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) dada a conocer hoy por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el primer trimestre de 2014 el desempleo en México afectó al 4.8 por ciento de la población económicamente activa (PEA) o 2 millones 484 mil 798 desempleados, lo que representaría una décima de punto porcentual menos de la tasa registrada en el mismo periodo de 2013. Sin embargo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó cifras que ubican la desocupación a marzo de este año en 5.1* por ciento de la PEA, el nivel más elevado desde 2011.

Las cifras del Inegi muestran que del cuarto trimestre de 2013 al primero de este año, la población ocupada pasó de 50.2 a 49.3 millones, una pérdida de casi un millón de empleos que hizo aumentar la tasa de desocupación de 4.6 a 4.8 por ciento. Pese a esto, si se compara el primer trimestre de este año con el del 2013, la población “desocupada” pasó de 2 millones 496 mil 910 a 2 millones 484 mil 798, es decir, 12 mil 112 personas menos que buscan un empleo y no lo encuentran. Estas cifras también chocan con las de la OCDE, que ubica el número de desempleados en 2 millones 681 mil personas.

Pero aun tomando las cifras del Inegi, esto no necesariamente significa que más personas hayan encontrado un empleo, pues la PEA se mide a partir  “tanto del crecimiento demográfico, como de las expectativas que tiene la población de contribuir o no en la actividad económica”. Es decir, que si una persona no tiene expectativas de encontrar un empleo, no se le considera dentro de la población económicamente activa ni de las cifras de desempleados.

Otros fenómenos que no se toman en cuenta son los de la informalidad y el subempleo. La PEA ocupada en el primer trimestre de este año es de 49.3 millones, de los que sólo 20 tienen un empleo formal y 28.7 uno informal. Los trabajadores con un empleo informal representaron 58.2 por ciento de la población ocupada, pero sólo 13.7 de los casi 29 millones que la conforman están en el sector informal, mientras que 6.8 millones trabajan para empresas, gobierno e instituciones que los emplean eludiendo registrarlos ante la seguridad social. Es decir, tienen patrones que evaden sus obligaciones.

Además, 2.2 millones de trabajadores informales corresponden al servicio doméstico remunerado y 6 millones al “trabajo no protegido en la actividad agropecuaria”. A esto se suman  4.1 millones de personas “subocupadas”, es decir, que se ven en la necesidad de buscar “una ocupación complementaria o un nuevo trabajo con mayor horario”. Esto representa el 8.3 por ciento de la población ocupada, una décima de punto porcentual más que lo registrado en el primer trimestre de 2013.

Si la población con empleos informales fuera considerada dentro de las cifras de desempleo, más de 6 de cada 10 mexicanos estarían en la estadística. Pero aunque tomáramos las cifras oficiales, el panorama es poco alentador para los trabajadores: en México, 10 millones 145 mil 865 personas ganan 1 salario mínimo, es decir, mil 615 pesos al mes. 11.8 millones ganan entre uno y dos salarios mínimos, por lo que 4 de cada diez trabajadores en México ganan menos de 4 mil pesos al mes, con los que, según la Constitución, debe alcanzarles para cubrir las necesidades básicas suyas y de sus familias.

* El Inegi reconoce parcialmente este escenario al aclarar que “con cifras desestacionalizadas, en el trimestre en cuestión la tasa de desocupación creció 0.30 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior (5.04% vs 4.74%)”. Las cifras “desestacionalizadas” son aquellas de las que se han removido las “estas influencias intra-anuales periódicas” que dificultan “diagnosticar o describir el comportamiento de una serie económica al no poder comparar adecuadamente un determinado trimestre con el inmediato anterior”. Estas influencias incluyen  “festividades, el hecho de que algunos meses tienen más días que otros, los periodos de vacaciones escolares, el efecto del clima en las diferentes estaciones del año, y otras fluctuaciones estacionales como, por ejemplo, la elevada producción de juguetes en los meses previos a la Navidad”.

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