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Sector salud en el mundo, un peligro para los involucrados: HRW

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(16 de mayo, 2014).- Ser trabajador de la salud al parecer no es uno de los oficios más seguros en el mundo, prueba de ello son los recientes agresiones perpetradas en Nigeria, Pakistán, Siria, Turquía y Bahréin, que provocaron el reclamo conjunto realizado  por Human Rights Watch y la Coalición para la protección de la salud en situaciones de conflicto, que exigieron a los gobiernos establecer mecanismos de protección en favor de quienes ofrecen sus servicios y los pacientes.

Debido a que los ataques armados contra pacientes, personal u hospitales en medio de un conflicto armado se considera un crimen de guerra, ambas organizaciones no gubernamentales se manifestaron mediante un comunicado en la víspera de la 67 Asamblea Mundial de la Salud, próxima a realizarse del 19 al 24 de mayo en el Palacio de las Naciones en Ginebra, Suiza con la participación de ministros de salud de todo el mundo.

El documento titulado “Víctimas de ataque: Violencia contra trabajadores de la salud, pacientes y establecimientos” exhorta a los gobiernos a que actúen decididamente contra aquellos que vulneran la integridad física de enfermos y personal clínico, especialmente en naciones sumergidas en conflictos armados.

“Los ataques contra trabajadores y establecimientos médicos debilitan sistemas de salud que, a menudo, son ya considerablemente frágiles”, afirmó director de salud y derechos humanos de (HRW) Joe Amon, quien también consideró que los gobierno deben comprometerse a adoptar medidas específicas para solucionar la crisis.

A lo largo de 28 páginas, las organizaciones incluyen los casos más preocupantes y de los que poseen información, como los bombardeos a sanatorios en Siria por parte del régimen de Bashar al Assad, que redundo en la muerte de decenas de pacientes y personal clínico o los arrestos contra trabajadores de la salud por socorrer a manifestantes en Turquía y Bahréin.

Asimismo se incluyen los asesinatos de más de 70 aplicadores de vacunas contra la poliomielitis en Nigeria y Pakistán, así como los casos de Afganistán y Sudán del Sur, donde homicidios, agresiones y secuestros, e incendios a hospitales redujeron considerablemente el servicio médico a los ciudadanos, específicamente la atención a las mujeres por la falta de personal calificado.

“Cuando se ataca a trabajadores de la salud y hospitales, las personas no pueden obtener atención médica y numerosos profesionales capacitados se ven obligados a huir de las áreas donde se los necesita con urgencia”, aseguró el presidente de la Coalición, Leonard Rubenstein.

Con base en el informe del Relator Especial de las Naciones Unidas referente al derecho a la salud, publicado en octubre del año pasado, las organizaciones indican que de a poco se comienzan a tomar medidas que hagan frente a los ataques.

Sin embargo, como indica HRW, es primordial que los responsables de cada país  efectúen un monitoreo claro de los ataques, se establezcan garantías de orden legislativo en favor de los trabajadores del sector salud, a fin de que los responsables paguen por ello; y que las leyes que sancionan el trabajo médico brindado a detractores del gobierno en turno, sean suprimidas.

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