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Ucrania: Entre la independencia y la intervención

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 Misael Rojas/ @misa_elr

“Nosotros, el pueblo de la República Popular de Donetsk, de acuerdo con los resultados del referendo que se celebró el 11 de mayo del 2014 y en virtud de la declaración de soberanía de la RPD, declaramos que ésta constituye un Estado soberano”

Proclamación de independencia de la República Popular de Donetsk

(19 de mayo, 2014).- La Declaración de Independencia firmada y aceptada en Congreso General el 4 de julio de 1776, expresaba que las Colonias Británicas establecidas en el norte del continente americano quedaban libres e independientes de todos los vínculos de sumisión que las ataban a la Gran Bretaña; que tenían el completo poder “para hacer la guerra, concertar la paz, concertar alianzas, establecer el comercio y efectuar los actos y providencias a que tienen derecho los Estados independientes”[1]. Ese documento, insignia y referente de la libertad derrochada por los Estados Unidos de América (EE.UU), parece no tener ninguna importancia al momento de posicionarse en contra de la soberanía y libertad de otros pueblos.

Durante los últimos meses se han desarrollado movimientos separatistas en el Este de Ucrania. EE.UU y la Unión Europea (EU) no han tenido reparo en condenar la decisión de los habitantes de los territorios declarados como independientes sino que, además, prometen sancionar y penar a aquellos países que pretendan auxiliarlos. ¿Acaso la aspiración de autodeterminación de los pueblos debe estar condicionada a los intereses de otras naciones? ¿Por qué las ciudades y regiones ucranianas no tienen el apoyo que tuvo Kosovo -por mencionar sólo alguna- para declararse independientes?

Hace una semana, 11 de mayo, se llevaron a cabo dos referéndums en Ucrania. La región de Donetsk, una de las cinco regiones más pobladas del país, obtuvo el 89.7 por ciento de aprobación para independizarse. Lugansk, por otra parte, obtuvo el 96 por ciento de aprobación popular. Las dos regiones, por separado, festejaron con plazas llenas su soberanía. Identifico al menos dos motivos por los cuales buscan su independencia: 1) nulo reconocimiento de las autoridades estatales establecidas el 22 de febrero a las que han calificado como inconstitucionales y golpistas; 2) búsqueda de la anexión de su territorio a la Federación Rusa.

Así como las dos regiones mencionadas, otras como Mariupol, Slaviansk, Kramatorsk (todas en el Este del país) han tomado las armas y reclaman el derecho a no pertenecer a Ucrania.

Y, entonces, ¿cuál debería ser la parte preponderante en este conflicto? ¿Se debe proteger los derechos de una comunidad o región y permitir que consigan su soberanía o debe protegerse la integridad del Estado? Muchos conflictos que se han desarrollado en las últimas décadas giran en torno de estas preguntas, ¿cuándo el Estado tiene preeminencia respecto de los derechos individuales o comunitarios? Si el Estado es una construcción voluntaria de los individuos que lo conforman, ¿cuándo los individuos pueden deshacer esta construcción? ¿qué medios le están permitidos al Estado para mantener su unidad? ¿tiene derecho el Estado de mantener una unidad a costa de los deseos y aspiraciones de los individuo o de una comunidad? Venencia, el Tíbet, Cataluña, Escocia y ahora las regiones ucranianas son ejemplos de esta disparidad de la finalidad del Estado y las aspiraciones de una comunidad.

Por lo pronto, diremos que el conflicto ucraniano se desarrolla con la intervención de intereses que no conciernen propiamente a las regiones independentistas y su Estado, y esto hace aún más compleja la solución del problema.

Es importante notar la relevancia que esta región supone para el gobierno ucraniano, para EE.UU, para la EU y para Rusia. El gobierno ucraniano ha optado por declarar a los rebeldes (poblaciones enteras) “terroristas” y bajo esta denominación ha enviado tropas militares con órdenes de eliminar cualquier disidencia; EE.UU y la UE apoyan abiertamente a las autoridades del país en conflicto, han sancionado a Rusia por su probable ayuda a los rebeldes y han declarado ilegales las consultas y declaraciones de independencia; Rusia, por otra parte, ha optado por “defender” a los habitantes étnicamente rusos, ha propuesto un diálogo entre las partes y ha promovido que las poblaciones rebeldes esperen y participen en las elecciones programadas para este 25 de mayo, después de la anexión de Crimea ha preferido mantener una distancia estratégica.

Mientras estén inmiscuidos intereses ajenos al Estado ucraniano y su población, lo más probable es que el conflicto se agudice. Por lo pronto, dos regiones de vital interés por sus grandes zonas con recursos naturales, industriales y mineros han optado por desvincularse de Ucrania aun con las sanciones, recomendaciones y presión militar que los actores directos e indirectos mantienen sobre la región. Han reclamado su estatus de Repúblicas Populares soberanas y están dispuestos a mantenerlo con las armas.

¿No se hace necesario, entonces, que EE.UU y la UE continúen con su gran tradición de libertad y democracia y apoyen la independencia de la República Popular de Donetsk y Lugansk? ¿o es que tienen otro interés además de establecer la democracia como forma de gobierno e instituir la libertad como valor fundamental para el ser humano?¿Por qué Rusia tampoco se ha declarado a favor de la independencia de estas dos regiones y sí reconoció, expresamente, el referéndum y posterior anexión de Crimea y Sebastopol a su Federación? .

Si no son los referéndums o las elecciones con amplia participación ciudadana mecanismos de manifestación de la voluntad popular sobre su futuro, ¿Quién es entonces el que tiene el derecho de disponer sobre el porvenir de las sociedades?


[1] Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. Ver: http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/6/2698/22.pdfConsultado: 14/05/2014

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