(19 de mayo, 2014).- Un paciente regiomontano, ávido de un hígado para poder vivir de forma normal, no pudo recibir tal órgano por culpa de la empresa VivaAerobús y su personal que negaron a facilitar las condiciones del traslado.
La Secretaria de Yucatán, de donde salió el hígado con destino al Hospital San José en Monterrey, Nuevo León, lamentó la pérdida del órgano humano, sobre todo porque aseguraron cumplir todos los requerimientos sanitarios y legales para realizar la delicada maniobra.
Un funcionario de la dependencia estatal, quien pidió anonimato por cuestiones de seguridad, expresó que este tipo de situaciones afectan las labores que se han ejecutado recientemente para salvaguardar la vida de las personas.
“Otras aerolíneas lo permiten normalmente; hemos viajado múltiples ocasiones sin problema alguno”, añadió el funcionario, en torno a la negativa que por “por política empresarial” presentó la aerolínea VivaAerobús, el pasado viernes 16
El hígado, que fue donado por los familiares de una mujer con muerte cerebral en la Clínica de Alta Especialidad de Mérida, no pudo llegar hasta el donatario púes la empresa rechazó llevarlo en sus aviones hasta el estado norteño.
Durante el fallido traslado, intervinieron Héctor Rendón, encargado de trasplantes del hospital yucateco y Jorge Martínez Ulloa, director del Centro Estatal de Trasplantes de Yucatán, sin embargo su presencia fue inútil ya que la nevera llena de hielo y accesorios especiales para viajar fue rechazada por el personal operativo de la aerolínea, aun con los papeles oficiales presentados por el doctor Iván Márquez García.
La descomposición del hígado fue confirmada por la Secretaría del estado, pues desde que fue extraído del donante fallecido contaba con 10 horas para llegar al paciente de Monterrey.
VivaAerobús responde
Mediante un comunicado publicado en su blog, la compañía afirmó que el viernes 16 negaron el acceso al avión a un médico con el hígado, debido a una prohibición de la Dirección General de Aeronáutica Civil, dispuesta en septiembre de 2009, que no lo autoriza a transportar órganos y/o sangre no contaminada, por lo que rechazaron la primera versión que achacaba la negativa a políticas empresariales.
Aunado a ello, la empresa se escudó en que la hielera que contenía el órgano, carecía de los criterios establecidos por la Organización Aeronáutica Civil Internacional, y que ellos están obligados a cumplimentar lo dictado en el Certificado de Explotador Aéreo.
Por último, aseguraron que el incidente los afecta “profundamente por el impacto humano que representa”, por lo que ya se acercaron a las autoridades correspondientes para conseguir una autorización que les permita añadir estos procedimientos a los suyos.


