(25 de mayo, 2014).- La campaña de desprestigio contra docentes y estudiantes a través de los medios convencionales de comunicación ha reforzado la idea de representan un mal para la sociedad, cuando todas las escuelas normales regionales surgen durante en los gobiernos posrevolucionarios en el proceso de estabilidad política. José Vasconcelos, ícono de la educación en México, fue quien ideó el proyecto de escuelas rurales, de artes y oficios así como bibliotecas y la formación de un nuevo magisterio.
El día de ayer siete mujeres estudiantes normalistas fueron arrolladas por un automovilista que conducía un Tsuru color blanco sobre la autopista México-Oaxaca, a la altura del kilómetro 89, en la comunidad de Tecajec, municipio de Yecapixtla. Las jóvenes se encontraban boteando, para conseguir recursos para sus estudios.
Una de ellas, Aurora “N” de 18 años de edad, perdió la vida en el momento de la embestida alrededor de las 21:15 horas. Sus compañeras Margarita “N” de 19 años, Paola “N” de 19 años, Iredia “N” de 20, Lucero “N”, de 20, Liliana “N”, de 19, Margarita Itzel “N” de 18, todas del estado de Guerrero, estudiantes normalistas de la Escuela Normal Emiliano Zapata, ubicada en el poblado de Amilcingo, Morelos.
Hasta la noche de ayer la Fiscalía Región Oriente de la entidad, junto con policías ministeriales en coordinación con el Mando Único y la Policía Federal, trabajan en la búsqueda y localización del probable responsable, informó el gobierno de Morelos.
Cabe señalar que éste es el tercer atentado en contra de normalistas en este año. El 7 de enero, dos estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos”, en Guerrero, perdieron la vida y otros tres resultaron heridos al ser arrollados por un tráiler cuando de igual manera boteaban para obtener recursos.
El 9 de abril, el conductor de una camioneta embistió a 12 normalistas en Morelia, Michoacán, que se pronunciaban en contra de la Ley de Profesionalización Docente, una Rosa Hernández resultó con graves lesiones craneoencefálicas.
La Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México emitió un comunicado en el que, no sólo condena lo ocurrido en Amilcingo Morelos, también denuncia la criminalización de la protesta, la discriminación que viven los estudiantes de escuelas normales y la persecución de activistas defensores de derechos humanos.
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Al pueblo en general
A los medios de comunicación
Los acontecimientos de la tarde de ayer 24 de mayo del año en curso en la Normal Rural de Amilcingo, Morelos, donde siete compañeras fueron arrolladas por un automovilista y una de ellas ha muerto en el acto nos enseñan una cosa: que vivimos en una sociedad donde los valores del respeto y la tolerancia se desmoronan poco a poco y que cada vez más personas cruzan la raya hacia el lado donde dichos valores pueden pisotearse y pasarse por alto, poniendo en práctica sus contrarios.
En su artículo primero, en el último párrafo nuestra constitución señala:
“queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y las libertades de las personas”
Actualmente en México se puede romper con el más absoluto descaro el respeto por la vida de las personas, un derecho humano refrendado también en este artículo de la constitución.
Pero ¿quién, preguntamos, en su sano juicio es capaz de arrojarle el auto a un grupo de compañeras que realizan una colecta? Estos ciudadanos “patrióticos” que en la actualidad son capaces de asesinar a sus semejantes arrojándoles sus autos o son individuos que defienden a capa y espada a un régimen gubernamental corrupto y opresor o son gente que en vista de que el país está descompuesto en sus estructuras y valores dejan actuar libremente a los demonios que llevan dentro, es decir, son gente que no distingue entre el bien y el mal, o que sí distingue ambas cosas, pero que prefieren hacer cosas malas ya que todo mundo las hace y no les pasa nada.
Lamentablemente y para conocimiento del público cuando se trata de las Normales Rurales y de las personas que luchan por hacer de este país un lugar más justo y armónico, tales actos no son casuales. Se trata de actos claramente premeditados e instigados desde arriba, desde el gobierno o adeptos suyos, casi fanáticos.
La estigmatización hacia las Normales Rurales no es cosa nueva y tampoco desconocida. Todo mundo sabe el esfuerzo “heroico” que todos los días hacen los medios de comunicación para
desprestigiar a uno de los últimos frutos directos de la revolución mexicana. Las Normales Rurales, recordemos, fueron un proyecto revolucionario y como tales se han conservado hasta la actualidad. Sin embargo eso suena a cosas del pasado y las generaciones actuales difícilmente entenderían un lenguaje de ese tipo pues nuestros poderosos opresores se han encargado de educarlos en otro tipo de lenguaje y con otro tipo de escuela: la televisión y los medios masivos que inducen a la gente al consumismo y no a la participación social.
Lo ocurrido el día 7 de enero a los estudiantes de Ayotzinapa, Gro, donde un tráiler que transportaba una retroexcavadora arrolló a cinco y mató a dos; la muchacha que murió en Michoacán al ser arrollada también por un automovilista más los heridos; y las siete compañeras arrolladas la tarde de ayer 24 de mayo, en Morelos, falleciendo una de ellas, la alumna del primer año grupo “B” de la licenciatura en educación primaria, Aurora Tecoluapa Tecoapa de la ciudad de Tixtla de Gro, y donde otras están gravemente heridas en un hospital de Cuautla y otra ha sido trasladada de emergencia al Distrito Federal son una muestra clara de que en el fondo de los acontecimientos está el móvil de la difamación y la estigmatización hacia nuestras escuelas.
Todo esto constituye una labor de menoscabo al movimiento social y estudiantil. El Estado mexicano ha inducido al pueblo a luchar contra el pueblo. Se trata de que los actos más crueles los realicen ciudadanos de a pie porque de hacerlos el estado, éste se vería directamente inmiscuido y manchado. Es decir, de esa manera se lavan las manos y pueden dejar todo a la impunidad.
Eso constituye también una grave violación legal. Cuando determinadas personas están realizando una actividad “fuera de la ley” el Estado debe enviar a la “fuerza pública” a disolver una concentración de gente y “restablecer el orden”. El hecho de que ciudadanos de a pie, por muy patriotas que se sientan, en un acto de esa magnitud crean fervientemente que están salvando al país y se tomen atribuciones que no les competen dejan en entre dicho la capacidad del estado para resolver problemas que tienen como móvil una razón política.
Nos tratan de socavar señores, no hay un solo día en que las 17 normales rurales del país no sean hostigadas y atacadas, ya sea físicamente o en los medios de comunicación.
Hace más de una semana, por ejemplo, el periódico guerrerense Vértice de Chilpancingo emitió una nota donde supuestos padres de familia denunciaban la creciente actividad al interior de la normal de Ayotzinapa. Según la nota “en las últimas semanas se habían concentrado normalistas y personas de diferentes partes del país donde en reuniones secretas se planificaba la conformación de grupos de autodefensas y otros organismos que tenían como meta final la desestabilización de los tres niveles de gobierno”.
Como puede verse, no solo se estigmatiza, sino que también se criminaliza a los luchadores sociales. Pero tal parece que esto apenas empieza: la reforma a las telecomunicaciones, el hecho de que las fuerzas del orden podrán disparar a los manifestantes sin repercusiones legales auguran una era donde en nuestro país ya no habrá lugar para la protesta social y donde quienes se opongan al régimen neoliberal recibirán un trato peor que criminales. Y lo peor es que estos señores gobernantes, oligarcas y corruptos de todo tipo han trabajado tan bien que no sólo serán las fuerzas del orden quienes nos ataquen, sino que también buena parte de la población ya que estos señores han logrado “ponerse ellos la piel de las ovejas y a las ovejas ponerles la piel del lobo”.
* Condenamos los hechos ocurrido el día de ayer 24 de mayo contra estudiantes de la Normal Rural Emiliano Zapata de Amilcingo, Morelos.
* Condenamos el desprestigio y la estigmatización que desde muchos medios de comunicación se hace en contra de la protesta social
* Repudiamos la criminalización dirigida a la protesta social y a las Normales Rurales
* Exigimos que se investigue y se castigue al responsable de la muerte de nuestra compañera Aurora Tecoluapa Tecoapa y demás compañeras heridas.
¡¡¡Por la liberación de la Juventud y clase explotada!!!
¡¡¡Venceremos!!!
AYOTZINAPA-FECSM Mayo combativo


