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Recolectores de fresa en Baja California Sur, esclavos de la pizca

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(1 de junio, 2014).- En Baja California, los campesinos han pasado de cultivar sus propias tierras a vivir en la miseria como verdaderos esclavos de la pizca, gracias a reclutadores que los enganchan con mentiras para trabajar en pueblos al norte de la entidad.

Con el engaño de que dejarán la pobreza y se irán a vivir a las mejores unidades habitacionales del pueblo bajacaliforniano del Vizcaíno, jornaleros de estados sureños son llevados por agentes de grandes compañía exportadoras de fruta para cultivar fresas que a la postre serán distribuidas en supermercados estadunidenses.

Desde las cinco de la mañana hasta que el ácido de las fresas les permita seguir recolectando el llamado “oro rojo”, niños, adultos e incluso ancianos trabajan por un pago miserable de un peso por cada caja con 27 frutos.

A pesar de infringir diversas leyes laborales como el trabajo infantil y el tiempo máximo de jornada laboral, las empresas dueñas de los cultivos han negado a los medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales la oportunidad de documentar las condiciones laborales y la forma en que viven los agricultores.

Por diversas fuentes se sabe que algunos ranchos permiten a los trabajadores, gran parte indígenas, salir de los campos agrícolas y regresa a su tierra natal, empero, otros los comprometen con base en deudas que adquieren en tiendas de rayas, las cuales superan incluso el dinero que obtendrán en meses, por lo que la única escapatoria es huir en medio del desierto.

 Foto: El Universal

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