Raúl Linares / @jraullinares3_0
(7 de junio del 2014).- Cientos de migrantes centroamericanos han quedado varados en el estado de Chiapas, en la comunidad de Arriaga, desde el pasado 4 de junio.
A las condiciones climatológicas, el acoso de las autoridades, la xenofobia de los residentes, así como los constantes asaltos, violaciones, asesinatos y extorsiones cometidos por el crimen organizado, ahora se suma la imposibilidad de continuar su viaje encima del ferrocarril por los estragos que le causó la tormenta “Boris”.
En la incertidumbre, grupos de hombres y mujeres esperan pacientemente se reactive su marcha. El único albergue de la comunidad, según fuentes locales, se encuentra rebasado y es ocupado por mujeres y niños; el resto de los grupos, los que no pudieron acceder, deambulan por los alrededores sin nada qué hacer y a la expectativa de cualquier imprevisto.
‒Parece que se descarriló, yo no sé si es cierto o mentira pero ahí voy –señala el joven Nelson Bueso, migrante hondureño.
‒¿Y lo vas a esperar?
‒Sí hombre lo tenemos que esperar pues, no hay de otra.
La reactivación del tren dependerá de las condiciones climatológicas en la costa de Chiapas. Por lo mientras, continúan arribando decenas de migrantes, quienes tendrán aun tendrán que esperar para continuar su camino al norte del país y poder alcanzar el tan anhelado “sueño americano”.
En los alrededores, trabajadores miran con asombro la maquina ladeada hacia un costado, reposando sobre la hierba. Ellos mismos dicen que por fortuna, no hubo persona lesionada ni fallecidas a pesar de que en ella viajaban los conductores y empleados de la misma.
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Entre otras noticias, el padre Alejandro Solalinde, director de la casa refugio Hermanos del Camino en Ixtepec, Oaxaca, junto a una comitiva de cientos de migrantes centroamericanos, arribó la tarde de ayer al senado de la república donde solicitó a los legisladores la protección de este vulnerable sector, que día con día, transita por nuestro país para obtener mejores condiciones de vida en los Estados Unidos.
Los integrantes de la caravana de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua solicitaron al Gabinetes de Seguridad del México y al mismo presidente Enrique Peña Nieto cumplan con sus compromisos de “humanizar” la Ley de Migración y respetar sus derechos humanos porque en la actualidad muchas madres ya no volverán a ver a sus hijos porque acá encontraron la muerte o se encuentran perdidos, mutilados.
“Que nos den un permiso de 15 a 30 días, que pararíamos con gusto, porque la mayoría sólo queremos cruzar para irnos a Estados Unidos. No queremos que se nos persiga como delincuentes, ya no queremos que la migración forzada por hambre, deseos de huir de la pobreza, de darle a nuestros hijos vida digna, se siga criminalizando”, recriminaron.


