(29 de julio, 2014).- El panorama que estamos viviendo los seres humanos me hace recordar uno de los libros del escritor e ilustrador francés Éric Battut “Los niños no quieren la guerra”, un libro infantil que refleja de manera sutil la absurdidad de la guerra y de los motivos que generan los conflictos. Ante esto podemos reflexionar que la infancia acontecida alrededor del mundo es efímera y es que, entre tanto odio se olvidaron de los niños.
Los niños, niñas y adolescentes de cada país merecen lo mejor, una vida digna, saludable, alegre, llena de cariño y estar protegidos de guerras, violencia y servidumbre. Ellos no quieren guerras absurdas, solo quieren jugar, ser queridos, desarrollarse sin odio ni maldad. Tanto en México como en todo el mundo, los niños han sido víctimas de todas las aberraciones que sostienen algunos gobiernos, el mal manejo administrativo permite que la economía sea vulnerable, y la crisis político y social desate consecuencias que provoquen una zona de conflicto.
Abusos, muertes, violaciones son algunos de los conceptos que reflejan los medios de comunicación. Del territorio mexicano al palestino, de Tamaulipas a Sierra Leona, en cada rincón del país se ve sumergida una crisis humanitaria que difícilmente se verá superada, por lo menos en esta década.
Un camino muy largo
Este año el registro de los niños que cruzan la frontera ha sido superada, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos reportó que en el primer semestre del año detuvo a 57 mil 525 niños. Miles de estos pequeños atraviesan de alguna forma el territorio estadounidense, huyen de la violencia que ejerce en su país, algunas veces de la violencia familiar, del hambre o simplemente en busca del “sueño americano”.
De acuerdo con informes oficiales, el 85 por ciento de los niños migrantes han reportado experiencias traumáticas ante de ingresar a los refugios, el 58 por ciento fue abusado físicamente y el 25 por ciento dijo haber sido testigo de crímenes violentos. Nuestros infantes vuelan y va en dirección contraria y es que ni el presidente Barack Obama ni los gobiernos de México, Honduras, El Salvador, entre otros, han hecho algo para realizar una verdadera Ley migratoria.
Gaza, un campo de concentración
“Más de 250 niños palestinos asesinados por Israel en los últimos 22 días”, recalca un periodista español que se encuentra en estos momentos cubriendo la franja de Gaza; Según informes de la Unicef más de 116 mil pequeños necesitan ayuda urgente para superar el trauma de una ofensiva militar. Especialistas indican que el conflicto en esa parte del mundo lleva tanto tiempo que para muchos niños de ambos lados de la franja la vida que tienen ahora es lo normal.
Cientos de manifestantes han alzado su voz para detener lo que está cobrando la vida de muchas personas que no tienen nada que ver con este problema. Mujeres, ancianos, hombres y niños lo han perdido todo, y con caras tristes mencionan que en Palestina no hay un futuro y ante este terrorismo se espera que las Instituciones Internacionales hagan algo pronto.
#BringBackOurGirls
Esta es una campaña que surgió tras el secuestro de más de 200 niñas nigerianas por militantes de la organización islamita Boko Haram, hasta la fecha a más de 100 días, aún no se sabe donde se encuentran. Nadie sabe si están muertas, si fueron vendidas como esclavas o obligadas a casarse con miembros de la organización.
Desde el rapto de las estudiantes, al menos 11 de sus padres han muerto. Cuatro por problemas de salud, como fallas cardíacas e hipertensión, y otros siete por ataques de milicianos al pueblo de Chibok. Este tema aún sigue abierto, y sólo se espera que se tome una acción concreta a este asunto.
Ucrania, el país perdido
El conflicto actual se debe a que el presidente (ahora depuesto) de Ucrania era proruso, y como tal, se negó firmar un acuerdo de asociación con la UE deseada por una parte del pueblo. Estos ucranianos ven la larga mano de Rusia y por eso se lanzaron a las calles, protestaron en las plazas, derribaron las estatuas de Lenin y forzaron la huida del presidente, Viktor Yanukovich.
Ahora en medio de esta crisis política -que se pensó terminaría con una tregua- ha hecho que cientos de familias se vean desplazadas. El actual tema que se maneja en Ucrania ha dejado a miles de personas sin hogar, niños sin padres, una verdadera crudeza de violencia de un conflicto internacional que se encuentra desde hace ya varios años y es que ahora la resurrección de estos malestares ha dejado una grieta entre rusos y ucranianos.
El día de ayer el papa Francisco pidió paz a las partes en conflicto en Medio Oriente y Ucrania para evitar que más niños resulten muertos, heridos o se queden huérfanos. “Deténgase por favor, se lo pido con todo el corazón, es hora de detenerse” dijo el papa argentino en la plaza de San Pedro del Vaticano, tras el tradicional rezo del Angelus de los domingos. “Pienso sobre todo en los niños a los que se les arrebata la esperanza de una vida digna, de un futuro: niños muertos, niños heridos, niños mutilados, niños huérfanos, niños que tienen como juguetes residuos bélicos, niños que no saben sonreír” afirmó.
Yo no pedí esta guerra
México, uno de los países con más índices de violencia ha generado polémica desde hace muchos años, pero desde la entrada del expresidente panista Felipe Calderon, la situación se complicó, porque al declarar la guerra contra el narcotráfico las consecuencias no tardaron en dar efecto.
De 2006 a 2010 en México fallecieron a causa del crimen organizado 913 niños y niñas menores de 18 años. Ante estas cifras la Unicef estima que en México, el 62% de los niños y niñas han sufrido maltrato en algún momento de su vida, 10.1% de los estudiantes han padecido algún tipo de agresión física en la escuela, 5.5% ha sido víctima de violencia de sexual y un 16.6% de violencia emocional.
La ONU asegura que en el mundo existen 275 millones de niños que son maltratados con golpes, insultos, humillaciones y abandonos. Además, una cantidad significativa son obligados a trabajar, a prostituirse o a realizar prácticas pornográficas, otros son víctimas de tráfico humano y muchos más son obligados a en listarse en las filas del ejército.
Pero luego regresó el PRI, y esta vez la situación que afrontaban los infantes se tornaba gris. No debemos olvidar la situación que enfrentan nuestros niños, no olvidemos olvidar el incendio de la Guardería ABC el 5 de junio de 2009 en Hermosillo, Sonora donde fallecieron 49 niños y 76 resultaron heridos, todos de entre cinco meses y cinco años de edad, ante esto el gobierno nunca quiso hacer justicia.
No debemos olvidar el caso de José Luis, de 13 años, que lo alcanzó una bala de goma durante un operativo policiaco en San Bernardino Chalchihuapan, Puebla.
No debemos olvidar el caso de Melany Gómez Ramón de 7 años, que fue secuestrada el 18 de julio en ciudad Madero, Tamaulipas y encontrada muerta al día siguiente.
No debemos olvidar a los más de 400 menores que fueron encontrados en una casa hogar en Zamora, Michoacan en el que mientras se debate si estaban o no en malas condiciones, los pequeños van de aquí para allá a la espera de encontrar un nuevo hogar.
No debemos olvidar a nuestros niños que cruzan la frontera norte, aproximadamente unos 400 mil niños migrantes que se encuentran en manos de autoridades de Estados Unidos, en el que sus padres fueron repatriados a sus países de origen y ellos son ahora los hijos de nadie.
No debemos olvidar ninguna de estas historias y las de otros niños, niñas y adolescentes de todo el mundo que han sido víctimas de un sistema capitalista y neoliberalista, porque no debemos olvidar que “Los niños son la esperanza del mundo”, como decía José Martí.


