Por: Valentina Pérez Botero
La revolución verde de los años 70, en la que el uso de agroquímicos –fertilizantes y pesticidas- se instauró en la cotidianidad agrícola como el método predilecto para aumentar la producción, empieza a agotar su efectividad al mostrar sus efectos secundarios: carestía de los insumos, aridez de la tierra y contaminación de los cuerpos de agua. Se ha dado en consecuencia un regreso a los cultivos ecológicos.
El cambio de mentalidad hacia los métodos orgánicos y ecológicos tiene que ver con los cuidados específicos, el aumento del tiempo de cosecha y la merma, en menor medida, de la producción; aunque estas características se ven compensadas por el sobreprecio que se paga por los productos orgánicos aún existe reticencia entre los cultivadores sobre su pertinencia y negocio.
En India, por ejemplo, en el distrito más árido ha logrado recuperar tierra incultivable a través de los métodos ecológicos de agricultura: lombri composta, fertilizantes orgánicos, diversificación de cosechas y paciencia, para entender que estos métodos no producen con la rapidez de los agroquímicos.



