(17 de junio, 2016. RevoluciónTRESPUNTOCERO)
Reportes periodísticos reseñan que en esa ocasión los agentes de la Secretaría de Seguridad Pública agredieron, detuvieron arbitrariamente, despojaron de sus pertenencias y remitieron al Ministerio Público y Juzgado Cívico a once personas en situación de calle, que viven en un “campamento” montado sobre la banqueta, cuando intentaban desalojarlos del sitio.
Por estos hechos, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (ahora Ciudad de México) emitió las recomendaciones 7 y 8 de 2015, por violaciones a los Derechos Humanos de personas en situación de calle.
La recomendación vinculó 12 expedientes de queja registrados por la Comisión durante los años 2011, 2012, 2013 y 2014, del total de estos se cuentan a 115 personas agraviadas, quienes viven en situación de calle en las afueras de la estación del Metro Candelaria; en el Bajo Puente Taxqueña; en la calle Artículo 123, colonia Centro; en el Eje 1 Norte y avenida del Trabajo; y afuera del metro Pino Suárez.
A pesar de estos antecedentes, durante la visita del Papa Francisco a México, el gobierno de la capital nuevamente aplicó medidas de “limpieza social”. En febrero de 2016, Luis Enrique Hernández de la organización de apoyo a El Caracol, dedicada a la defensa de los derechos de las personas en situación de calle, denunció que se recogió de manera forzada a más de 260 indigentes que deambulaban por las rutas donde pasaría el papamóvil.
Aunque los señalamientos fueron públicos hacia la autoridad de la Ciudad de México, ésta poco hizo por cambiar sus maneras de “ayudar” a la población en situación de vulnerabilidad e indigencia, por lo menos hasta el día de ayer cuando presentó, con bombo y platillo, el Protocolo Interinstitucional de Atención Integral a Personas en Riesgo de Vivir en Calle y Poblaciones Callejeras en la Ciudad de México, mismo que a decir de los especialistas, “solo es una renovación administrativa, no una política pública”.
Nuevo protocolo
Con varias recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos Local sobre sus acciones de “limpieza social” sin resolver o subsanar, el Gobierno de la Ciudad de México por medio de la Secretaría de Desarrollo Social presentó a la Comisión de Derechos Humanos de la capital el “Protocolo Interinstitucional de Atención Integral a Personas en Riesgo de Vivir en Calle e Integrantes de las Poblaciones Callejeras en la Ciudad de México”.
El documento, afirmó José Ramón Amieva, titular de la Secretaría de Desarrollo Social capitalina durante su presentación, proporciona servicios sociales en las etapas de la prevención, intervención y proceso de integración social, “bajo un esquema ordenado y apegado a políticas públicas, pero respetando los principios de actuación gubernamental y sobre todo ejerciendo un acto de justicia social para quienes viven en la calle y que se denominan poblaciones callejeras”, señaló.
De acuerdo con este protocolo, se busca garantizar que las personas en situación de calle tengan acceso a sus derechos básicos: acceso a la salud y alimentación, favoreciendo el reconocimiento, respeto, protección, promoción, goce y ejercicio de los derechos humanos de las más de 14 mil personas en riesgo de vivir en calle e integrantes de las poblaciones callejeras de la Ciudad de México, bajo los principios de igualdad y no discriminación.
Dudan de efectividad; no hay ni cifras actuales: ONG’s
Después de darse a conocer el “Protocolo Interinstitucional de Atención Integral a Personas en Riesgo de Vivir en Calle e Integrantes de las Poblaciones Callejeras en la Ciudad de México” algunas organizaciones no gubernamentales que trabajan el tema desde la sociedad civil expresaron dudas sobre su efectividad, incluso las mismas que participaron en su elaboración.
José Vallejo Flores, director de la Fundación Renacimiento -con más de 20 años de experiencia en la atención de niñas, niños y adolescentes que viven o han vivido en la calle-, y que fueron parte de las ONG’s que participaron en la elaboración del mismo, señala en entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO que para la aplicación del protocolo es necesario contar con cifras actualizadas sobre la población que habita en la calle.
“Hace años que hemos estado pugnando para que estos lineamientos se transformen en políticas públicas reales. Desde hace años el Gobierno de la Ciudad de México encargaba a personas no apropiadas, no capacitadas esta labor, por consecuencia vimos muchos abusos, malos tratos y violación a los derechos humanos”.
“Desde luego que este protocolo habrá que irlo ajustando, de entrada debemos tener un censo actualizado sobre la cifra de población que está en situación de calle o propensa a serlo. Las últimas cifras son de hace 20 años”.
Para José Vallejo Flores, otro tema que no quedó bien afianzado en este protocolo es lo referente a la parte de desintoxicación de la población callejera que utiliza drogas, así como los que sufren de alguna discapacidad mental.
“No hay espacios dignos, es más, no hay ningún espacio concretamente designado para la población en situación de calle que sufre de enfermedades mentales. Dicho sea de paso, ésta es una de las principales causas por la que un adulto vive en la calle. Los familiares no quieren hacerse cargo de personas con esquizofrenia, por ejemplo, y el gobierno capitalino tampoco tiene espacios para estas personas. Seamos claros, la calle no es un lugar digno para ninguna persona”, precisó el activista.
Por su parte David Franco Senra, coordinador de la etapa de calle y pre comunidad de la Fundación Casa Alianza -organización que desde 1988 se dedica a brindar atención integral a adolescentes de 12 a 18 años que han sido expuestos a situaciones de violencia, abuso, invisibilidad y abandono social- mencionó a Revolución TRESPUNTOCERO que la participación aislada de las instituciones de gobierno provoca que se prolongue la estancia de las personas en la calle.
“La coordinación entre instituciones es algo que podría mejorar la atención a las personas que se encuentran en situación de abandono social. Vemos, que de entrada, el protocolo perpetúa el término ´de población callejera´ el cual puede ser mal interpretado, por lo que es importante tratar este tema desde los conceptos”.
Franco Senra coincidió con sus colegas en mencionar que es fundamental llevar a cabo un censo que les permita conocer las cifras reales para saber cómo atacar el problema dependiendo de su magnitud.
“La participación aislada del gobierno no es efectiva, se necesitan sumar las diferentes fuerzas con medidas no paliativas como son: darles una cena, una cobija, quitarlos un tiempo de donde viven, limpiar la zona, etcétera. Es necesario dejar esa visión asistencialista, y creo que el protocolo no la deja del todo, por el contrario, la perpetúa”, concluyó el especialista.






