Por: Estela Garrido
Twitter: @StelaGarrido3_0
La serie televisiva estadounidense Mad Men muestra las principales aristas en las que se basaba la publicidad en los años cincuenta y sesenta.
Con claro tono misógino, el impulso de los productos a través de los anuncios publicitarios se sustentaba en estereotipos de género: mujeres bellas y sin cerebro que cocinan y son perfectamente delgadas.
Los anuncios impresos son abiertamente sexistas. Los slogans van desde “las gordas no encuentran marido”, “un caso de caspa podría costarle su novio” o “las joyas que no son regalo del esposo podrían ser una causa de violencia doméstica”.
¿La publicidad desde los años cincuenta ha cambiado de discurso? Un caso reciente en Chile alarmó a los grupos feministas del país andino con la campaña del gobierno chileno que prevenía el cáncer de mama.
Si bien, no muestra a la mujer como un objeto, aún hay polémica por algunos impresos en circulación. Un ejemplo de ello es el cartel y los folletos que anuncian la exposición Vino y mucho más, inaugurada el pasado 14 de febrero por el Ayuntamiento de Petrer en Alicante, España.
La imagen que ilustra los folletos es la de una botella de vino, con faldas de mujer, medias negras y tacones.
Grupos locales denunciaron el retiro inmediato de la publicidad y catalogaron como “humillante y degradante” hacia las mujeres esta imagen que refleja “el estilo más rancio del patriarcado de una sociedad como la actual”.





