(26 de septiembre, 2014).- La tarde del jueves 25 se informó la detención de ocho soldados involucrados en el caso de la matanza de las 22 personas en Tlatlaya, municipio del estado de México, por lo que cada vez se vuelven más fuertes las versiones de que en realidad fue una múltiple ejecución extrajudicial, como señaló una sobreviviente.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó que un oficial y siete soldados fueron puestos a disposición de un juzgado militar, debido a la presunta participación que tuvieron en la masacre ocurrida el pasado 30 de junio. Los ocho elementos están acusados de infracción de deberes, mientras que el oficial es acusado de desobediencia y atentar contra la disciplina castrense.
Como parte de las investigaciones, altos funcionarios de la Sedena notificaron que los 25 soldados vinculados al caso de Tlatlaya, ya habían sido trasladados a la Ciudad de México con el propósito de testificar. Paralelamente, se sabe que tanto la Procuraduría General de la República (PGR), como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) llevan investigaciones por su cuenta.
A pesar de que el caso actualmente cuenta con más dudas que certezas, los recientes arrestos militares son una muestra de que lo verdaderamente ocurrido, lejos está de la versión oficial. Según el gobierno, aquella noche un comando del Ejército halló una bodega con hombres armados, quienes los recibieron a balazos.
De acuerdo a los informes oficiales, al responder el ataque, los soldados asesinaron a 21 hombres y una mujer, tras lo cual liberaron a otras tres mujeres supuestamente privadas de su libertad. Empero, el testimonio de una sobreviviente pone entredicho esta versión, al afirmar que los sujetos de la bodega se rindieron antes de ser atacados.
Dicho testimonio, apunta a que los militares modificaron la escena del crimen luego de fusilar a los individuos, e incluso movieron los cadáveres. De esta forma, se habla de que los soldados respondieron exageradamente y sería calificado como un caso de uso excesivo de la fuerza, característica del Ejército anteriormente criticada.
Una hipótesis todavía más severa, basada en antecedentes verificables, apunta a que la patrulla pudo laborar para alguna organización del crimen organizado, y ésta fuese una orden de ellos para eliminar a rivales.


