Al cumplirse 15 días desde los dos devastadores terremotos consecutivos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio, las niñas y los niños afectados enfrentan riesgos cada vez mayores para su salud. La organización internacional Save the Children advirtió que muchas familias que permanecen en albergues y asentamientos temporales carecen de acceso a agua potable, servicios de saneamiento y artículos de higiene esenciales.
A este reclamo se sumó una coalición de organizaciones defensoras de los derechos de la infancia en América Latina y el Caribe, integrada por redes como Tejiendo Redes Infancia, que emitió un llamado urgente revelando que un total de 1.8 millones de personas requieren asistencia humanitaria inmediata en el país.
La emergencia ocurre en un momento en que el sistema de salud venezolano ya enfrentaba una enorme presión para atender las necesidades médicas más urgentes. Actualmente, las organizaciones humanitarias trabajan contrarreloj para distribuir kits de higiene y otros insumos esenciales en Caracas y La Guaira, dos de las zonas más golpeadas por la catástrofe.
Según datos de UNICEF recopilados por las organizaciones firmantes, alrededor de 3.9 millones de menores viven en las zonas impactadas por los sismos. Las familias refugiadas al aire libre deben soportar altas temperaturas durante el día y fuertes lluvias por la noche, condiciones que incrementan el riesgo de deshidratación, enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias.
Impacto emocional en la infancia, un problema silencioso
El último balance oficial confirma que más de 2 mil 300 personas han perdido la vida a causa de los sismos. Asimismo, se reportan más de 850 edificios afectados y cerca de 200 colapsados por completo. De acuerdo con datos de las Naciones Unidas, desde los movimientos telúricos iniciales se han registrado más de 600 réplicas, lo que mantiene a la población en constante alerta y eleva a cerca de 680 mil el número de niñas y niños directamente afectados en todo el territorio.
Las organizaciones de la sociedad civil alertaron que los riesgos se duplican para las infancias en condiciones de mayor vulnerabilidad, tales como menores con discapacidad, neurodivergencias, pertenecientes a pueblos indígenas o comunidades afrodescendientes y en situación de desplazamiento.
Además del peligro físico, el impacto emocional en la infancia es alarmante. Las tormentas, lluvias y descargas eléctricas recurrentes por la temporada invernal están agravando la ansiedad de los menores. Madres y padres instalados en tiendas de campaña han relatado a los equipos en terreno que estos fenómenos meteorológicos provocan un profundo miedo en sus hijos, quienes temen volver a dormir dentro de sus casas.
Ante esto, el bloque de organizaciones defensoras enfatizó la urgencia de reconocer el derecho de niñas, niños y adolescentes a recibir información clara, ser escuchados y participar en las decisiones de la recuperación según su edad y madurez.
Paolina, integrante del equipo de Save the Children en Venezuela, describió el panorama como abrumador, destacando que muchas personas han perdido sus hogares y familiares en una experiencia que califica de traumática para los adultos y, en especial, para los niños, quienes en muchos casos aún no logran comprender la magnitud de lo ocurrido.
Save the Children alista Espacios Seguros para la Niñez
Por su parte, Fátima Andraca, directora de Save the Children en Venezuela, afirmó que la falta de un refugio adecuado y la exposición constante al clima están generando una segunda emergencia. Andraca alertó que los hospitales han sufrido daños y trabajan al límite de su capacidad, por lo que un brote de enfermedades colapsaría aún más el sistema sanitario.
Ante la gravedad de la crisis habitacional y social, las organizaciones firmantes exhortaron formalmente al Estado venezolano a colocar a la niñez en el centro de la recuperación, garantizando que la ayuda llegue sin discriminación ni condicionamientos políticos.
Asimismo, solicitaron a la comunidad internacional, al Sistema de Naciones Unidas y a la Organización de los Estados Americanos respaldar una respuesta técnica y transparente que fortalezca a las instituciones locales, en específico al Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (IDENNA).
En respuesta inmediata a la crisis, Save the Children mantiene un plan de asistencia humanitaria en coordinación con autoridades locales. La organización brindará atención primaria mediante clínicas móviles, distribuirá kits de higiene y agua potable, y establecerá Espacios Seguros para la Niñez móviles. En estos lugares, los menores recibirán protección, apoyo psicosocial y material educativo para continuar aprendiendo mientras las escuelas permanezcan cerradas.









