Autodefensas y los elogios para el Presidente

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Por Paul Alcántar / @palcantar

Proyecto Diez

(22 de enero, 2014).-El Presidente de México tiene el privilegio de ser la persona con mayor información en el país, suponiendo que Enrique Peña Nieto tiene al mejor equipo para que le notifiquen los problemas que al país le aqueja; tomando en cuenta que por sus decisiones debe pasar una estupenda capacidad de análisis para que se lleve a cabo cualquier implementación que corresponda, ya sea desde una declaración hasta la ejecución de una política pública.

Enrique Peña Nieto, el que no puede citar más de tres libros, puede y debe hacer eso. Lamentablemente no es sarcasmo.
Con ese antecedente no sorprende que el planteamiento de una retórica política de salvación para Michoacán sea resultado, más que fortalecer al estado de derecho, de la propaganda de un gobierno federal ávido de elogios públicos sin un planteamiento serio para solucionar lo que ya mucho se ha hablado y escrito sobre la Tierra Caliente.

Los “autodefensas” abonaron al hervidero michoacano hace un año cuando se dio a conocer la existencia de grupos armados, específicamente civiles de Tepalcatepec y Buenavista Tomatlán que justificaban sus acciones para protegerse de los Caballeros Templarios; la célula sobreviviente de la extinta Familia Michoacana que controla a todo el estado de Michoacán y pequeñas zonas de Jalisco, Guanajuato y Estado de México.

La simpatía que crearon en la vox populi de la entidad y su resonancia dirigida desde el poder mediático a través de reportajes, entrevistas y crónicas televisadas desde la Ciudad de México, hicieron que estos grupos de defensa tuvieran un seguimiento bien logrado ante las narices de los tres niveles del gobierno, sin objeción alguna del poder institucional y con una complacencia de la sociedad sedienta de justicia, no importando de dónde proviniera.

Cualquier familia, empresario o profesionista que haya pasado por las fauces de los Caballeros Templarios sabe de las capacidades de este grupo y que las instituciones gubernamentales están totalmente rebasadas, porque la mafia ha sabido cooptarlas bajo una lógica eficaz de arraigo y de control político, económico y social.

Así pasa en las comunidades y municipios que cooperan para beneficio propio, por eso se entiende la fidelidad social basada en lealtades y complicidades no sólo con autoridades locales sino con la población misma en el Valle de Apatzingán. Porque es más fácil acudir con una “cabecilla templaria” cuando alguien necesita una cirugía de alto costo que ir con el seguro popular. O resulta más eficiente trabajar con “los templarios” que con los limoneros que han dejado de invertir no sólo por la inseguridad, sino porque los intermediarios les compran a treinta centavos por kilo y ya no es negocio. Porque la sustitución del estado y del mercado por parte del narcotráfico en esa parte de Michoacán es un tema que desde hace ya una década se tiene conocido y se sobrevive desde hace dos administraciones federales y dos gobernadores.

Pero también es cierto que no todos son beneficiarios de la gestión de los Templarios. La población que vive al norte de Michoacán y en las grandes ciudades, es controlada por el famoso “pago de piso” principalmente de presidentes municipales y comerciantes de la zona, a cambio de no molestarles y dejarles una vida “cotidiana” con su respectiva cuota. En estas fechas es importante la tranquilidad de quien venga. No es que se esté con ellos y que sean cómplices de sus fechorías; simplemente no les queda de otra porque lo que se está en juego es la vida misma.

Lo anterior ya se sabía pero dejaron crecer esta dinámica de forma resignada y con la complacencia de los políticos locales y a nivel federal. Por eso los pactos electorales en 2011 entre el narcotráfico con el equipo del entonces candidato a gobernador, Fausto Vallejo, se dio como seguramente sucedió con otras candidaturas de todos los partidos políticos.

Por eso resulta por demás que la decisión de Enrique Peña Nieto sea por imponer una nueva figura que suplanta las decisiones del gobernador en turno, con la premisa de desarmar a las “autodefensas” que tiene un origen intelectual muy probable desde Los Pinos; haciendo del conflicto michoacano una novela atractiva para quienes no sufren día a día los embates y enfrentamientos que se dan por aquellos rumbos.

Una decisión presidencial que no trasciende ni al corto plazo. Es sabido entre quienes ven la acción federal con escepticismo que los grupos “templarios” están organizando una coartada que dará mayor incertidumbre y enfrentamientos directos ya no sólo con los autodefensas sino con la población misma.

Un escenario perfecto para el Canal de las Estrellas.

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