Natalia Antezana / @Natalia3_0
(02 de septiembre, 2013).- La reforma educativa aprobada recientemente en el congreso y sus respectivas leyes secundarias no sugieren un cambio real en materia de calidad educativa, al contrario, las evaluaciones que se sugieren están estandarizadas a niveles internacionales que no corresponden con la realidad mexicana, explicó el especialista en educación e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, Axel Didriksson a REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO.
“La calidad no solamente depende de la actuación, del conocimiento o la profesionalización del docente, sino también implica otros factores como la infraestructura, la alimentación, el desarrollo del currículo, la implementación de los planes y estudios, los libros de texto –que los actuales tienen faltas de ortografía–, la gestión del conocimiento, la dirección, la administración, la participación de los directivos, supervisores y pedagogos”, explicó el especialista.
Señaló que las diferencias entre las posiciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y el gobierno federal radican en el significado de la evaluación, y cómo esta puede impactar en el ingreso, permanencia y despido de los docentes.
“Hay una eje central de diferencia. Para la SEP y el gobierno federal la evaluación, suponen, va a impactar en la calidad si se controla y se aplica una evaluación de tipo estándar o con algún componente muy fuerte de estándares internacionales respecto de la labor docente. Para el magisterio la evaluación tiene importancia siempre y cuando sea en el contexto de realización y de trabajo de los profesores”, indicó el investigador.
En este sentido, y en correspondencia a los estudios que él mismo ha realizado, propone que se hagan autoevaluaciones en las zonas escolares y en las mismas escuelas, para lo cual habría que sustituir los artículos más controversiales de las tres leyes reglamentarias para agregar el carácter de autoevaluación, que corresponde con los términos de evaluación más positivas en todo el mundo.
“Si cada escuela y zona escolar se autoevalúa, puede llegar a tener una visión crítica de todos los componentes de la calidad y no solamente de la arista docente” agregó Didriksson. “Si la escuela se autoevalúa puede comprender todos estos elementos antes mencionados y no solamente lo que dice la SEP, -a lo que se oponen los maestros con justa razón-, que señala que el mejoramiento de la calidad va a depender sólo del docente”, agregó.
Asimismo, afirmó que la autoevaluación sería una solución al conflicto magisterial, además de otorgarle al Instituto Nacional de Evaluación Educativa una responsabilidad fundamental de acompañar a los procesos de evaluación en cada zona escolar, con todo el apoyo técnico y metodológico de dicho instituto.
“Y ellos –INEE- tendrían una tarea muy importante que hacer de acompañamiento y de perfeccionamiento de las metodologías de evaluación y desarrollar así una visión de impacto en la calidad de las escuelas”, explicó el especialista en materia educativa.
Señaló que la propuesta que emana del ejecutivo federal únicamente va a agrandar el conflicto con los docentes, puesto que los maestros tienen razón al pedir una evaluación que vaya de acuerdo con las condiciones que se enfrentan de manera cotidiana, puesto que no es lo mismo la realidad de la sierra de Oaxaca, donde ni si quiera cuentan con una buena infraestructura, a una escuela del Pedregal de la capital mexicana, explicó.
Didriksson dijo que la reforma educativa es ambigua puesto que no se ve con qué mecanismo se hará efectiva la gratuidad, con respecto a los pagos de servicios que hacen los padres de familia o de la misma sociedad.
Y en este sentido, se propone un Consejo de Transparencia Social para que se garantice que se cumpla efectivamente la disposición de gratuidad y se eliminen los vicios de corrupción, para que así los padres de familia, o los mismos maestros, no tengan que aportar recursos económicos para el mantenimiento de las escuelas.

