(23 de junio, 2014).- Las condiciones geográficas y culturales de Bolivia han generado que actualmente sean, ya no sólo uno de los principales productores de coca en todo el orbe junto a Colombia y Perú, sino también de los que más procesan la planta y producen cocaína, debido a los hasta 15 mil dólares al mes que los más necesitados pueden obtener en el proceso de elaboración de narcóticos, según un testimonio.
Los territorios de la coca en la nación sudamericana están divididos en tres: Guayaramerín, una ciudad ubicada en el departamento de Beni, que ostenta el 49 por ciento de la producción, el Chapare, una zona cercana a Cochabamba, que concentra el 50 por ciento, y una pequeña región en la periferia de La Paz, con la demás producción.
La primera de ellas, que se ubica en la frontera selvática con Brasil (uno de los países con mayor tráfico de enervantes) y colinda con el río Mamoré, es un punto de comercio entre ambas naciones, por un lado los brasileños cruzan la frontera para comprar productos de uso diario, mientras que los bolivianos pasan kilos de pasta base de cocaína y cocaína, que posteriormente llegará a Europa, ante la incapacidad de las autoridades que ven el contrabando como inevitable por las difíciles condiciones geográficas para combatirlo. Incluso la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) afirma que un narco colombiano que atraparon admitió que operaban en su país con los menores controles.
“Guayamerín es un punto de acopio. Nosotros nos encontramos con droga en verduras, pelotas, electrónicos, papas, muebles, peluches y sardinas. Hay personas que se la tragan o que se la adhieren al cuerpo. Tenemos que cazarlos porque desde que salió la DEA se redujo el armamento, el equipo y el personal a la mitad”, comenta Cesar Guedes teniente de la FELCC.
Por su parte, en Chimoré, región en El Chapare, zona de la que Evo Morales fue líder, se calculan existen más de 25 mil hectáreas de hoja de coca, lo que la ubican como la zona cocalera más grande del país, y donde el gobierno pretende erradicar aproximadamente 3 mil hectáreas. Funcionarios afirman que el 94 por ciento de la droga producida, no pasa por vías de legalidad.
Paralelamente, existen otros puntos señalados como puntos rojos para el país. Los Yungas, por ejemplo, situada a hora y media de la capital, es una zona donde la coca pasó a ser casi un monocultivo por ser la única con licencia. Ahí, los campesinos prefieren cosechar coca que café, pues mientras por 50 kilos de café se ganan 60 dólares, esa misma cantidad de la planta le deja cerca de 430 dólares. Autoridades afirman que ya existe más coca que café en el país.
A finales de los ochentas, otras lugar que se posicionó en el mapa criminal fue Santa Cruz, donde a mediados de mayo, las autoridades incautaron 783 kilos de cocaína en dos camiones, 120 kilos en otro operativo, además del desmantelamiento de un laboratorio procesador. En esa misma ciudad, hace tres años fue arrestado “el rey de la coca”, Maximiliano Dorado, actualmente preso en Brasil.
Procesamiento
Sobre el procesamiento de la planta, se sabe que es en la frontera donde más se realiza esta actividad, específicamente en pozos de maceración que son aprovechados por peruanos, colombianos y brasileños como parte de sus rutas criminales. Ésta situación, ha llevado al gobierno de Morales a aceptar la presencia de grupos como los traficantes del Primer Comando Capital (PCC) de Brasil.
En la actualidad son muchos los distintivos negativos que ostenta la nación sudamericana, que no se sustentan en su tradicional hábito de masticar coca para combatir el mal de altura. Entre ellos, ser uno de los principales proveedores de drogas al mercado de Brasil, que a su vez es el segundo a nivel mundial en este rubro, tras Estados Unidos.
Mientras la problemática siga, se prevé que el índice de asesinatos continuara su escalada de por si preocupante, pues a pesar de tener uno de los más bajos de América Latina con 7.7 por cada 100 mil bolivianos, se sufrió un incremento del 12 por ciento en los últimos años, coincidentemente con el posicionamiento del país en el mundo criminal. “Se ha convertido en un país de tránsito, hace 10 años el principal problema era la producción de droga, que sigue siendo latente”, sentencia Nicholas Haunsmann representante de la Unión Europea en Bolivia.
Con información de Insight Crime


