(05 de enero, 2015).- El arzobispo de Morelia, Michoacán, Alberto Suárez Inda, reconocido por los sectores conservador y liberal del clero nacional, fue nombrado cardenal por el papa Francisco, cargo que recibirá, junto con 14 arzobispos más, en la ceremonia a efectuarse el 14 de febrero en Roma, Italia. Su designación se interpretó como un mensaje de preocupación del pontífice por la violencia en el país, ya que se ha hablado de ello con anterioridad.
Este nombramiento también se interpretó como un gesto de cercanía del papa con México y sobretodo con Michoacán, estado donde la violencia ha sido constante desde hace más de una década por cárteles, tales como “La familia Michoacana” y “Los Caballeros Templarios”, mismos que en 2013 llevaron a la creación de los grupos de autodefensa por parte de los pobladores.
Para el obispo Raúl Vera el nombramiento hecho por el papa Francisco “rompe paradigmas”, ya que, según él, “quiere un consejero que está en un espacio con conflictos, donde el drama humano está a flor de piel para entender qué pasa en México; quiere estar bien informado”.
Además agregó: “es también un signo de renovación de la Iglesia para que atienda los problemas humanos. Tacámbaro es una diócesis cercana a Tierra Caliente”.
Por su parte el sacerdote Mario Ángel Flores, rector de la Universidad Pontificia de México, declaró que el nombramiento “es todo un mensaje de que el papa Francisco quiere estar cerca de un escenario de conflicto social y preocupación nacional”, debido a que Michoacán colinda con Guerrero, donde desaparecieron los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Para el portavoz de la Arquidiócesis Primada de México, comentó que “Michoacán se ha vuelto referente de la violencia, el narcotráfico y la corrupción” y que la decisión del pontífice puede entenderse “como la constatación de que es sensible a la realidad”.
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) mostró su “emoción y alegría” por el anuncio del papa Francisco y declaró que “los obispos de México expresamos nuestra gratitud al papa por este gesto de amor y cercanía a nuestra patria”.
En octubre del pasado año, ante la violencia en Tierra Caliente, Suárez Inda respaldó las declaraciones del obispo de Apatzingán, Miguel Patiño, acerca de que Michoacán tiene todas las características para considerarse “un Estado fallido”.
Además sostuvo que el pueblo tiene todo el derecho para levantar la voz para exigirle a todos los órdenes de gobierno que respondan ante hechos violentos, entre los que se encuentran la extorsión, el secuestro y el asesinato. Tres días después del enfrentamiento en La Ruana, entre los grupos de Hipólito Mora y Luis Antonio Torres, ‘El Americano’; Suárez Inda, en un comunicado con los obispos de Morelia, lanzó un “ya basta, no queremos más sangre, muertes, desaparecidos, dolor ni más vergüenzas”.


