(11 de agosto, 2014).- Cada año llegan a México 90 mil toneladas de maíz importado. Diconsa es la empresa encargada de comercializar esa materia prima en polvo, con la que los indígenas preparan alimentos y bebidas.
Francisco Toledo, pintor zapoteco y director de la organización Pro-Oax, se dijo preocupado de que la población esté consumiendo maíz transgénico, por lo que en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, organizó una colecta de firmas contra la introducción y comercialización de maíz transgénico a territorio mexicano.
En el evento realizado en colaboración con el ayuntamiento de Juchitán, Oaxaca, se realizó una conferencia donde participaron Aldo González Rojas, autor del libro Maíz, contaminación transgénica y pueblos indígenas de México y Gabriela Linares Sosa, coordinadora estatal en defensa del maíz nativo de Oaxaca.
Toledo explicó que a partir del 9 de agosto se instalarán módulos permanentes en diversos espacios públicos para continuar con la recolección de firmas. Posteriormente, el listado de pobladores será enviado a Enrique Peña Nieto, a fin de que adopte medidas para prohibir la introducción de maíz transgénico a México.
Además, recordó que los defensores del maíz nativo enviaron a Gabino Cué, gobernador de la entidad, una iniciativa para que no se permita la comercialización ni la siembra del maíz transgénico en territorio oaxaqueño, pues ello significa la muerte del campo.
Explicó que la siembra de maíz transgénico sólo sirve para la producción de un año, mientras que el maíz zapalote u otra variedad natural trae genes, se reproduce. De ahí la importancia de que se conserve en México.


