(13 de octubre, 2014).- “Este año los estados de California y Texas publicaron informes oficiales en los cuales se discute la cada vez más estrecha relación entre las pandillas locales y los carteles mexicanos. En el más reciente Reporte Nacional de Pandillas de Estados Unidos, el 23 por ciento de los policías encuestados respondieron que en su jurisdicción había presencia de pandillas vinculadas al crimen organizado de México”, así lo señaló la firma Insight Crime que analiza el crimen organizado de América Latina.
Esto luego de que El Universal publicara un informe donde se detalla el florecimiento de pandillas asociadas principalmente con el Cártel de Sinaloa y Los Zetas, en los condados fronterizos de Texas, en Zapata, capital del condado, que es el “epicentro para las casas de acopio de droga”.
Entre las organizaciones delictivas trasnacionales del nivel de la Mara Salvatrucha y Barrio Azteca, aparecen “Tango Blast” y “Texas Syndicate”, que distribuyen, transportan y venden estupefacientes a los grupos mexicanos.
Sin embargo, no sólo se trata de un éxito por dicha alianza, sino que esto se favorece en grab medida por la corrupción en la región fronteriza de Estados Unidos, donde se sobornan a sheriffs, agentes fronterizos y funcionarios de aduanas.
“En ocasiones, estos vínculos son mucho más profundos que un simple soborno. Un ejemplo notable es el de la Unidad de Panamá, una unidad de la policía antidrogas de Hidalgo, Texas, que estuvo involucrada en la vigilancia y el robo de cargamentos de drogas. (…) en la mayoría de los condados fronterizos de Texas han surgido casos de corrupción oficial relacionados con las drogas”.
Insight Crime analizó al respecto que: “Los grupos mexicanos han mantenido durante mucho tiempo una relación con las pandillas Estados Unidos, pero en el pasado, en gran medida, estaba limitada a la venta de drogas. Actualmente las pandillas llevan a cabo actividades criminales en nombre de los carteles, lo que permite que los grupos más grandes reduzcan sus riesgos operativos en territorio estadounidense. A cambio, las pandillas reciben descuentos en las drogas que les compran”.
Y agregó: “Se trata de una dinámica que también ha sido vista en México, donde unas 43 pandillas-incluyendo a Los Rojos y a los Guerreros Unidos, así como a otras menos conocidas- ahora están afiliadas con los principales carteles de la droga. Esta externalización de la mano de obra es, en gran parte, producto de un panorama criminal que se ha venido fragmentado, en el cual los principales sindicatos ya no gozan de una hegemonía similar a la que tuvieron en el pasado”.
“Sobornar a los funcionarios es un fenómeno común en ambos lados de esta frontera. Es bien sabido que funcionarios de distintos niveles del gobierno mexicano y de las fuerzas de seguridad se han asociado con grupos narcotraficantes”, finalizó.


