El maestro de inglés que abusó sexualmente de 19 niños en preescolar en Tijuana, ha sido capturado.
Se trata de Gerardo Lugo Cirerol, quien, de acuerdo al diario Zeta, podría ser trasladado a esta ciudad, durante la tarde de este jueves 15 de septiembre, en donde enfrenta una orden de aprehensión desde el 8 de mayo de 2016.
Al respecto, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) emitió la Recomendación 10/2016 a la Secretaría de Educación del estado de Baja California.
En ella, señaló que las autoridades responsables “incumplieron el principio de interés superior de la niñez, violaron el derecho a la seguridad jurídica y al trato digno de las víctimas y las personas quejosas, así como sus derechos como víctimas de delitos y violaciones de derechos humanos”.
Además del abuso sexual, el expediente apunta hacia la comisión de diversos actos de maltrato físico y emocional de diversa índole
Señaló que además del profesor, la Supervisora de Zona participó en la obstaculización de las investigaciones y el acceso a la verdad, la justicia y la reparación integral, viéndose además comprometida en un conflicto de intereses por el parentesco que la une con el agresor.
También se acreditó que una de las maestras del colegio ejerció violencia psicológica contra las niñas y los niños al buscar intimidarlos para disuadirlos de denunciar los hechos de abuso sexual y al mismo tiempo, violentó los derechos de las víctimas de acceso a la verdad, la justicia y la reparación integral, entre otros.
La comisión explicó que además, de las declaraciones de los propios niños, ellos sufrieron los síntomas característicos de abusos sexuales “incluyendo particularmente sentimientos de culpa y vergüenza, enuresis diurna y nocturna, episodios depresivos, de llanto inexplicable, miedo, diversas formas de hostilidad, agresividad, rabia, rechazo a figuras adultas y trastornos emocionales tales como ansiedad de separación y fobias, particularmente cuando las niñas y los niños eran conducidos a la escuela; del mismo modo, varias de las víctimas evidenciaron manifestaciones de estrés agudo, trastornos del sueño, incluyendo cuadros de miedo nocturno, pesadillas e insomnio, trastorno oposicionista desafiante, baja autoestima, dificultades de atención y concentración, temor al agresor”.


