Por: Enrique Legorreta
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El conflicto por el que atraviesa Uganda y La República Democrática del Congo trae consigo vulneración a los derechos humanos e incesante violencia, siendo los ciudadanos las principales víctimas de las acciones del Ejército de Resistencia del Señor (ERS).
Recientemente, este grupo rebelde, quien pretende la creación de un Estado radical cristiano en Uganda, realizó distintos estragos en zonas fronterizas entre la República Centroafricana y la República Democrática del Congo, donde se dedican a reclutar niños para militarizarlos, cometer asesinatos múltiples, realizar amputación de los miembros de sus víctimas y tomar como esclavos y esclavas sexuales a las personas de las zonas más pobres de estas regiones africanas.
Ante los hechos, familias enteras emigran de las zonas de peligro en busca de mejor vida. La principal ciudad de arribo es Nzara, lugar donde se cultiva maíz, piña, sorgo y maní, los principales granos cosechados en la Ecuatoria Occidental.
Para contrarrestar los ataques del Ejército de Resistencia del Señor, soldados de Sudán del Sur, República Democrática del Congo, República Centroafricana y Uganda, han unido fuerzas, apoyados por 100 asesores militares estadounidenses, para repeler al ERS.
Asociaciones civiles, como la Escuela Primaria St. Daniel Comboni, en Nzara, ayudan a los niños y niñas que fueron secuestrados por este grupo armado.
La líder de la asociación, María Teresa Carrasco, estima que 200 alumnos eran menores y habían sido raptados para ser luego liberados por el ejército ugandés, pero cuentan que la mayoría de ellos aún están traumatizados por lo que han vivido.
Hasta el 2012, se registraron 275 ataques realizados por el Ejército de Resistencia, siendo Sudán del Sur el más atacada, mientras que la República Popular del Congo y el resto en la República Centroafricana han recibido 225 ataques.


